Anuario 1999

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Túnez
Elecciones pluripartidistas en un país al alza que oculta la represión política
Jordi Miró

En octubre de 1999, Túnez celebró sus primeras elecciones presidenciales pluripartidistas desde que Burguiba fue depuesto pacíficamente en 1987. Aun así, no había el menor asomo de duda sobre cuál seria el resultado: el presidente Ben Alí, de 63 años, de la Agrupación Constitucional Demócrata (RCD), tenía que ser escogido por tercera vez, con un 99, 55% de los votos, aun cuando en esta ocasión tenía dos rivales. Ninguno de los otros dos contrincantes, Mohamend Beljah Amor, líder del Partido de la Unión Popular (PUP), y Abderraman Tlili, líder de la Unión Democrática Unionista (UDU), suponía ningún riesgo para Ben Alí. Los dos se abstuvieron de criticarlo y Tlili incluso llegó a asegurar que el presidente era mucho mejor candidato que él mismo.

“Paraíso de paz y de estabilidad social”, “Doce años –los que lleva Ben Alí en el poder– de crecimiento sostenido” o “Integración exitosa en el espacio económico europeo”, fueron algunos de los eslóganes que utilizó el presidente para “convencer” a las masas y atraer más inversión extranjera.

Desde hace más de una década, Túnez goza de un cierto bienestar económico. Su crecimiento medio ha sido en estos años del 5%, la inflación estuvo controlada en un 3,1% en 1998, la inversión extranjera logró la cifra récord de 113.000 millones de pesetas y las exportaciones han sobrepasado los 5.700 millones. Sólo el nivel de paro, un 15,6%, oscurece este panorama.

Este país, de menos de 10 millones de habitantes, es el destino preferido del turismo del norte de África. Es un país tranquilo, que no vive las convulsiones de la vecina Argelia ni está aislado internacionalmente como Libia.

Lo cierto es que Ben Alí ha conseguido eclipsar el déficit democrático con los hitos económicos que ha obtenido su régimen en los más de doce años que lleva al frente del país. Sin embargo, hasta ocho organizaciones internacionales, que destinan sus esfuerzos a preservar los derechos humanos, encabezadas por Amnistía Internacional (AI) y Human Rights Watch, denunciaron, en mayo pasado en París, el atropello sistemático de las libertades. Un dato curioso ilustra la “mano de hierro” de Ben Alí a la hora de gobernar en las prisiones tunecinas, donde hay más de 2.000 presos políticos, la mayoría del partido integrista islámico En-Nahda (Renacimiento). Sus principales líderes fueron condenados en el controvertido proceso de 1992, en el que 46 seguidores de este grupo islámico recibieron penas de prisión perpetua. Mientras el nuevo rey de Marruecos, Mohamed VI, y el nuevo presidente de Argelia, Buteflika, avanzaron el año pasado hacia “la paz social”, Ben Alí se mantuvo firme en su postura de represión irreductible.

La policía estatal detuvo, en junio, a Moncef Marzouki, activista proderechos humanos y ex candidato a la presidencia de Túnez en las elecciones de 1994, que ya en aquella ocasión fue encarcelado por haber concedido una entrevista a la prensa extranjera. Marzouki, que fue presidente de la Liga Tunecina de los Derechos del Hombre (primera organización de este tipo que se creó en el Magreb) y que actualmente es el portavoz del Consejo Nacional de la Libertad, fue, según sus colaboradores, “secuestrado por la policía política por su pugna constante con las autoridades”. El Consejo Nacional de la Libertad, creado a finales de 1998, por –además de Marzouki- una treintena de intelectuales y militantes a favor de los derechos humanos, ha visto cómo durante el año pasado rechazaron la propuesta que le habría permitido tener una existencia legal.

Desde que Ben Alí llegó al poder, un 7 de noviembre de 1987, cuando un consejo médico declaró "senil" e incapacitado para seguir en el mando del país al veterano Habib Burguiba (padre de la independencia), el número de efectivos de seguridad tunecinos ha subido de 20.000 hasta 85.000, para tener controlados la oleada de integrismo islámico que se ha ido extendiendo en el Magreb en los últimos años.

(Texto traducido del catalán por Juan Salvador Martínez)

Cronología año   1999

7 de junio. La policía de Túnez detiene el líder de la oposición, el activista proderechos humanos y candidato a la presidencia del país, Moncef Marzouki.

24 de octubre. Túnez celebra las primeras elecciones pluripartidistas desde que Burguiba fue derrocado pacíficamente, en 1987.

25 de octubre. Ben Alí, secretario general de la Agrupación Constitucional Democrática (RCD), gana por tercera vez unas elecciones ante dos candidatos que no suponían ningún riesgo para él.


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