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Cuba
El retorno del “niño símbolo” Elián marca un año de tensiones con EE.UU.
David Portabella

estadounidense en La Habana.

El 29 de mayo, Clinton advertía ya a los parientes de Elián en Miami de que deberían respetar lo que decidiera la ley, en caso de que los tribunales dictaminaran que el niño balsero debiera regresar a Cuba. Si bien en la agenda de Clinton figuraba el horizonte electoral de unas presidenciales muy reñidas, el hecho de que el candidato del Partido Demócrata fuera Al Gore concedía al primero cierto margen de maniobra ante un exilio cada vez más radicalizado. Ya enfrascados en plena campaña electoral, esto le costaría al bando dmócrata que algunas reuniones republicanas estuvieran acompañadas por la consigna: “¡Recuerda a Elián, vota Bush!”.

La decisión final llegaba el 3 de abril y era contraria a los intereses del exilio: el Servicio de Inmigración (INS) decidía quitar la custodia de Elián a la familia de Miami y dársela a su padre, Juan Miguel. La fiscal ordenó la entrega del niño para el 14 de abril. La oposición del tío abuelo de Elián daría lugar aún a un penúltimo golpe de efecto mediático: la difusión de un vídeo en el que el menor decía que no quería “regresar pa Cuba”. El 22 de abril, de madrugada, un grupo de agentes federales del INS asaltaba la casa del tío abuelo Lázaro y se llevaba a Elián con destino a Washington dejando para la posteridad una instantánea de un niño aterrorizado ante el fusil de un agente encañonándole mientras estaba en brazos de su tío. El columnista William Saffire se preguntaría días más tarde en un artículo cómo se pudo obtener tal fotografía desde el interior de la casa teniendo en cuenta la imprevisibilidad de la acción de los agentes.

Elián sería devuelto finalmente a su padre, un empleado de unas instalaciones de minigolf en el centro de Varadero, y llegaría a Cuba con la declaración de intenciones dictada por Castro de recibirle con “dignidad, serenidad y disciplina”. Todo ello con el imperativo de transmitir una imagen de normalidad en todo lo concerniente al niño balsero. Pero lo cierto es que un grupo de seguridad privado custodia las veinticuatro horas del día el domicilio de Elián en Cárdenas y sus vecinos coinciden en señalar que “aquí es el rey”.

Las posteriores apariciones televisivas de Elián, en la escuela Marcelo Salado vestido con el uniforme de los ‘pioneros’ con un pañuelo azul en el cuello, o bien en casa recibiendo al comandante en jefe han venido a demostrar que Castro se mueve como pez en el agua en el frente mediático de una batalla que ha monopolizado ...

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