Anuario 1999

Afganistán
Alemania
Angola
Arabia Saudí
Argelia
Argentina
Australia
Austria
Birmania
Brasil
Bulgaria
Burundi
Chile
China
Colombia
Congo
Corea del Norte
Corea del Sur
Costa Rica
Cuba
Ecuador
Egipto
El Salvador
España
Estonia
Filipinas
Francia
Gran Bretaña
Guatemala
Honduras
Hungría
India
Indonesia
Irak
Irán
Irlanda
Israel
Italia
Japón
Jordania
Kazajstán
Kirguistán
Kuwait
Líbano
Libia
Marruecos
México
Nicaragua
Nigeria
Pakistán
Panamá
Paraguay
Perú
Polonia
Portugal
República Checa
Rumania
Sáhara Occidental
Siria
Sri Lanka
Sudáfrica
Tayikistán
Túnez
Uruguay
Uzbekistán
Venezuela
Vietnam
Guatemala
El partido del general golpista Ríos Montt gana las elecciones por mayoría
Asunción Rosselló

Las sombras del pasado todavía planearon sobre las elecciones generales que se celebraron el pasado 7 de noviembre en Guatemala, las primeras desde que el país puso fin, en diciembre de 1996, a 36 años de contienda civil. La victoria, en segunda vuelta, fue para el Frente Republicano Guatemalteco (FRG), fundado por el general golpista Efraín Ríos Montt, una participación electoral que oscila entre el 37% y el 46 % , diez puntos por delante del aspirante del Partido de Avanzada Nacional (PAN), el ex alcalde de la capital Óscar Berger.

Apenas ocho de cada cien votantes optaron por Álvaro Colom, un empresario socialdemócrata que representa a la antigua guerrilla de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) .La primera vuelta dio al FRG el control del Congreso y la mayoría de las alcaldías. En la segunda vuelta, celebrada el 26 de diciembre, Portillo logró la mayoría absoluta que no obtuvo en la primera vuelta y que le ha concedido la presidencia del país. El candidato a la presidencia por el FRG , Alfonso Portillo, logró, con su habilidad política y a pesar de ser un asesino confeso, unificar el descontento de un pueblo golpeado por la crisis económica y la criminalidad. Portillo ha sabido capitalizar el resentimiento social con un discurso que reduce los problemas del país a una lucha " entre los de arriba", simbolizados por el PAN, y " los de abajo ", cuya representatividad se atribuye. Resulta curioso el entremado que Portillo llevó a cabo para superar en pocos meses al PAN, partido gobernante, con Arzú al frente de la presidencia. Tan sólo seis meses antes de celebrar los comicios todas las encuestas apuntaban a la victoria del PAN y finalmente se hundió sin remedio. En un principio parecía que la gente estaba contenta con la gestión del presidente Álvaro Arzú ya que generó numerosos beneficios para el país. Él fue quien en 1996 firmó la paz con la guerrilla poniendo fin a más de tres décadas de conflicto interno, amplió la infraestructura vial, saneó la economía y mejoró la atención sanitaria. Sin embargo, el talante arrogante, las acusaciones de tráfico de influencias y las malas relaciones con la prensa, hábilmente explotadas por sus adversarios, han concedido el poder a Portillo ni tan siquiera la demanda presentada por España por la premio Novel de la Paz, Rigoberta Menchú, contra el general Ríos Mott por graves violaciones de los derechos humanos durante la guerra ha podido con el carisma y el poder de convocatoria del ex general, quien gobernó entre 1982 y 1983, tras un golpe de Estado y que está acusado de genocidio. Así pues, aunque haya ganado las elecciones el general Ríos no puede ocupar la jefatura del Estado, por eso es su mano derecha, Alfonso Portillo, quien va a dirigir el país según la voluntad del padre del partido al que representa.

Asimismo, el pasado 16 de septiembre se realizó la primera consulta popular en Guatemala desde que el Gobierno de Álvaro Arzú y la guerrilla firmaran, en diciembre de 1996, los acuerdos de paz. Se trata de un ...


Periodismo Internacional © 2019 | Créditos
Facultat de Comunicació Blanquerna - Universitat Ramon Llull