Anuario 2000

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Guatemala
Guatemala cambia de siglo con la vista puesta en su violento pasado
David Portabella

Siglo nuevo y de vuelta al pasado. Guatemala ha pasado en el año 2000 arrastrando el peso de su historia más reciente, que se ha visto alterada por un frente abierto en el seno del país y por otro radicado en la Audiencia Nacional española. El juez de este tribunal, Guillermo Ruiz Polanco, aceptaba en marzo la querella presentada por la premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, por genicidio de la población maya en Guatemala en base a los resquicios que dejaba abiertos la Ley de Reconcilación Nacional de diciembre de 1996.

La Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), guerrilla durante los 36 años de guerra interna y hoy grupo parlamentario, se desmarcó de la iniciativa de Menchú apostando por contribur a la reconciliación nacional desde el fortalecimiento de las instituciones del país.

El 2000 llegó acompañado de relevo presidencial. El 14 de enero, Alfonso Portillo tomaba posesión del cargo como nuevo presidente después de las elecciones de noviembre y diciembre. Faltaban aún dos meses para el terremoto judicial que iba a sacudir la escena política guatemalteca, por la revisión de su pasado reciente. La elección del ex dictador, el general Efraín Ríos montt, como presidente del Congreso Nacional era el primer indicio visble del lastre del pasado.

Sin embargo, la circunstancia decisiva que situaría Guatemala cara a cara con su historia llegó el 27 de mayo. La Audiencia Nacional aceptaba ese día la querella presentada por la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú y de nuevo se cernía sobre Latinoamérica el fantasma tutelador de la justicia española. El Gobierno de Guatemala reaccionó con la suspensión de los programas de cooperación policial con España en represalia por la decisión del tribunal. Ríos Montt, principal imputado en la causa, desafiaba a su vez a la jurisdicción española anunciando un inminente viaje al extranjero con el reto implícito de su posble detención fuera de su país como ya sucediera con el ex dictador chileno Augusto Pinochet en Londres.

El entonces ministro de Asuntos Exteriores español, Abel Matutes, intentaba calmar los ánimos confirmando que la cooperación policial entre España y Guatemala se mantendría pese a la investigación judicial por los crímenes cometidos por la dictadura del país centroamericano entre 1962 y 1996.

La URNG, por otro lado, se mantenía al margen de la iniciativa de Menchú . El que fuera principal enemigo del Ejército en los años de un enfrentamiento salvaje no negaba el derecho de la premio Nobel de acudir a la AN para juzgar delitos de de genocidio, torturas o detención ilegal, pero su estrategia era otra. “No trabajé seis años en los Acuerdos de Paz par andar exaltando los ánimos”, manifestaba Ricardo Rosales (66 años), uno de los tres comandantes guerrilleros que estampó su firma en los acuerdos de 1996. En diciembre de ese año, el Congreso promulgó una ley de amnistía, la Ley de Reconciliación Nacional, que extinguía de responsabilidad penal a los implicados en delitos de motivación política y delitos comunes anexos. El acuerdo, que ponía fin a un conflicto que se cobró 150.000 vidas y 50.000 desparecidos, establecía un calendario cuyo cumplimiento debía extinguirse en el 2000. Portillo, por otro lado, admitía por primera vez en agosto la responsabilidad del Estado en las atrocidades.

Otro de los focos de conflicto de este país centroamericano, que limita con México, Belice, Honduras y El Salvador, son sus disoutas froterizas. Los dos primeros meses del año estuvieron marcados por el asesinato de un transeúnte guatemalteco a manos de una patrulla de Belice en un paso fronterizo, y por la detención -por parte de tropas guatemaltecas- de cuatro militares que transitaban por la disputada frontera en la jungla. Y todo ello en un país de 11’6 millones de habitantes castigado por la pobreza y cuya economía ha girado en torno al sector agrícola -Guatemala significa “tierra de árboles”- con sus exportaciones de azúcar, café, plátanos y canela.

Cronología año   2000

!4 de enero. Alfonso portillo toma posesión del cargo como nuevo presidente de Guatemala después de las elecciones de noviembre y diciembre. El ex dictador y líder del FRG, el general Efraín Ríos Montt, es elegido presidente del Congreso Nacional.

18 de enero. El general César Augusto Ruiz es ascendido a lo más alto de las Fuerzas Armadas reemplazando a Víctor Manuel Ventura Arellano.

25 de enero. Una patrulla de Belice mata a un transeúnte guatemalteco en un paso fronterizo.

24 de febrero. Un grupo de cuatro militares que transitaban por la frontera con Belice son detenidos por tropas guatemaltecas a lo largo de la fonera en la jungla. Los detenidos son acusados de entrar ilegalmente en Guatemala y de posesión ilegal de armas de fuego.

27 de marzo. La Audiencia Nacional española acepta la querella presentada por la premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, por genocidio en Guatemala. El Gobierno de Guatemala procede a suspender los programas de cooperación policial con España en represalia por la decisión de la AN.

6 de mayo. El presidente de Guatemala, Alfonso Portillo, destituye a César Augusto Ruiz al frente de las Fuerzas Armadas.

13 de mayo. 13 delegados del FRG eligen a Effraín Ríos Montt como secretario general del partido por cuarto mandato consecutivo.

9 de agosto. Alfonso Portillo admite por primera vez la responsabilidad del Estado en las atrocidades cometdas durante la guerra civil del país. El presidente de Guatemala firma un acuerdo con la comisión Interamericana de Derechos Humanos admitiendo la responsabilidad estatal en 17 casos concretos, incluyendo dos masacres en las que murieron 320 personas en 1982. Analistas internacionales emmarcan esta medida en el contexto de la batalla paticular que libran Portillo y Ríos Montt, ex dictador en el periodo en el que se produjeron las matanzas.


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