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Dinamarca
La mayoría de daneses rechaza el euro y desautoriza al grueso de la clase política
Gustavo Da Silva

El 53’1 por ciento de daneses ha decidido nuevamente en referéndum frenar el proceso de plena integración de su país en la Unión Europea (UE). Con el rechazo a la entrada en el euro, la población, que acudió masivamente a la cita con las urnas –la abstención sólo fue del doce por ciento–, ha propinado un severo golpe a los principales partidos representados en el Parlamento (Folketing), el 80 por ciento del hemiciclo, encabezados por el primer ministro socialdemócrata, Poul Nyrup Rasmussen.

Los vencedores han sido un heterodoxo abanico antieuropeísta de formaciones políticas y movimientos cívicos, que van desde la izquierda moderada, pasando por los radicales de doctrina antiglobalización, hasta la ultraderecha nacionalista.

La repetición de un desengaño

Rasmussen y su ministra de Economía, Marianne Veldre, anunciaron en marzo del 2000 la convocatoria de una consulta sobre la divisa comunitaria, amparados en unas perspectivas optimistas sobre la victoría del sí. Seis meses después las urnas le dieron la espalda, como le pasó al Gobierno del conservador Poul Schlüter en 1992 al perder el referéndum para ratificar el Tratado de Maastricht. Un año más tarde, el 56’8 por ciento de los daneses, esta vez sí, daba luz verde a las nuevas condiciones de adhesión a la UE, con un grado de participación rebajado en las políticas comunes de los Estados miembros.

Más que contra el ingreso en la Unión Monetaria Europea, la sociedad danesa reafirmó sus reticencias a ceder soberanía a la burocracia de Bruselas. Hay arraigado un firme sentimiento de identidad nacional, en un país que goza además de una gran calidad de vida. Dinamarca, que ingresó en la Comunidad Europea en 1972, tiene 5’3 millones de habitantes –representa sólo el 1’4 por ciento del censo de la UE– y presume de tener el segundo mayor Producto Interior Bruto per cápita de los Quince tras Luxemburgo.

En grandes capas de la población, sobre todo entre los pensionistas, ha calado el parecer de que la participación en la Zona Euro iba a dañar las bondades del sistema de protección social. A ello se unió la devaluación del euro –seis días antes de la consulta se produjo una intervención internacional para reflotarlo–, en medio también de un debate sobre los límites de la construcción europea con la próxima apertura hacia el Este.

Llanto de Rasmussen

Así pues, la frenética campaña de socialdemócratas, liberales y conservadores, unidos a los sindicatos, la patronal y los grandes medios de comunicación a favor del sí, fracasó ante la tendencia innata de la mayoría de los daneses a desconfiar de la injerencia de sus vecinos europeos. Las lágrimas de Rasmussen escenificaban el contundente revés, agravado en su caso ya que, aproximadamente, la mitad del electorado de su partido votó en contra.

Mientras tanto, los líderes del frente antieuro, Pia Kjaersgaard y Holger Nielsen, del ultraderechista Partido Popular y del Partido Socialista del Pueblo, respectivamente, ...

Cronología año   2000

9 de marzo. El Gobierno de Poul Nyrup Rasmussen anuncia oficialmente la convocatoria de un referéndum sobre la entrada en el euro.

25 de agosto. La ministra de Interior, Karen Jespersen, propone que los inmigrantes con delitos sean confinados en una isla. Esta declaración se produce a raíz del aumento de la criminalidad, que Jespersen atribuye principalmente a los demandantes de asilo naturales de Rusia, Armenia y Georgia.

28 de septiembre. Referéndum sobre el ingreso en la Unión Monetaria Europea: a favor, 46’9%; en contra, 53’1%. Participación: 88%.

29 de septiembre. El Banco Central de Copenhague sube un 0’5% los tipos de interés para “disipar la incertidumbre” sobre la corona danesa. El resultado de la consulta se interpreta así en las portadas de la prensa nacional: Politiken: “El no, una herida en la democracia”; Information: “Qué error. Urge una discusión profunda sobre el papel de Dinamarca en la UE”; BT: “Llegará el día...”; Ekstra Bladet: “Un maravilloso capítulo en la historia de Dinamarca. Un puñetazo del pueblo en el rostro del poder. La democracia funciona”.


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