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Después de una larga guerra, los talibanes ya dominan un 90% de Afganistán. Su etnia (pashtun) ha conseguido imponerse en el sur del país e instaurar un emirato islámico, con la ayuda de sus vecinos pakistaníes. En el norte de Afganistán, en el valle del Panjshir, el general Masud y sus hombres se mantienen fuertes gracias a su refugio en las montañas y a la ayuda de otros países como Tayikistán o Uzbekistán. |
Las Naciones Unidas decidieron volver a enviar, durante el mes de marzo, algunos representantes a la región, después de que el año pasado los retiraran tras el asesinato de tres de ellos. El objetivo final de este nuevo intento era abrir las negociaciones de paz entre las diferentes partes del conflicto pero, en octubre del mismo año, tuvieron que “congelar” las mediaciones, aunque no retiraron la ayuda humanitaria.
El ex ministro de Asuntos Exteriores de Afganistán (del único Gobierno reconocido por la ONU, que presidió Rabbani en 1992) Abdula Abdula pidió al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que aplicara “sanciones inmediatas” contra los talibanes y contra Pakistán, país al que acusó de apoyar el “terrorismo”. Abdula Abdula también señaló a los integristas como responsables de haber “reducido a las mujeres afganas a simples muñecas mudas e invisibles, condenadas a no salir de sus casas” y de haberles negado sus derechos fundamentales.
El país de la guerra
El año 1992, merced a la política de Yeltsin, que dejó de enviar armas y combustible a Kabul, y a la traición de algunos hombres del presidente Najibullah, como es el caso del general uzbeko Abdul-Rashid Dostum, el gobierno procomunista fue derribado. La CIA y Arabia Saudí armaron a los muyahidines de la región, hasta el punto que, en 1992, consiguieron el dominio de la capital. A partir de entonces, la disputa por el poder se convirtió en un todos contra todos. En este contexto, la etnia predominante en el sur del país, los pashtunes, de religión suní, empezaron a extenderse con la ayuda de Pakistán. Pero en el noroeste, protegidos por densas montañas, tayikos, uzbekos y hazaríes (chiíes) impidieron que los talibanes consiguieran el dominio de todo Afganistán. En el año 1996, los talibanes intentaron entrar en el Valle del Panjshir, una zona que sólo permite su acceso por una boca de 50 metros de ancho, y que está rodeada por montañas de 4.000 y 6.000 metros de altura. El general Masud, también conocido como “el león del Panjshir”, movilizó a sus hombres y paró los tanques de fabricación soviética que traían los talibanes y ordenó dinamitar el puente que permitía el acceso. Dos años después, los talibanes entraron por sorpresa por la parte posterior del valle y consiguieron dominar la capital del norte del país, Mazar-e Sharif, junto a otras provincias tayikas. A continuación, intentaron atravesar el puerto de Javak, a 4.500 metros de altura, pero unos 300 tayikos, bajo ... |