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Kazajstán
Kazajstán busca distintas rutas para sus nuevos yacimientos de petróleo
Marisa Angles

Kazajstán podría convertirse en breve en una nueva Arabia Saudí, aunque todavía es pronto para asegurarlo. Esta república ex soviética es la tercera de la desaparecida URSS en riquezas minerales, pozos de petróleo y yacimientos de oro. No obstante, tales riquezas no son suficientes para reflotar un país que se estaba hundiendo cada vez más a causa de las guerras étnicas y la corrupción de los dirigentes procomunistas.

Problemas fronterizos

A principios de 2000, el Gobierno kazajo anunció el descubrimiento de, como mínimo, mil millones de toneladas de petróleo en el área petrolífera de Kashagan, región que linda con el Mar Caspio. Un informe atribuido al Gobierno norteamericano sugirió que el área podría contener hasta 6.800 millones de toneladas. De ser así, sería el hallazgo de petróleo más grande del mundo de los últimos veinte años.

El presidente, Nursultan Nazarbaev, predijo que, alrededor del 2015, extraerían tanto petróleo como Arabia Saudí, el mayor productor del mundo.

Vía de exportación

El prinicipal problema que cabría resolver es el camino de exportación que seguirá el petróleo. La actual salida del petróleo de Kazajstán es el oleoducto de Atyran, en el oeste del país, hacia Rusia. Y se espera una nueva tubería en el 2001, que transportará petróleo al puerto ruso de Novorosiysk, ubicado en el Mar Negro y junto al Mar de Azov. Las alternativas a los oleoductos, vía tanque o vía raíl, también pertenecen, de momento, a Rusia.

No obstante, los norteamericanos ya están luchado por evitar el monopolio de Rusia sobre Kazajstán y opinan que sería preferible que el petróleo fluyera hacia Occidente a través de Turquía.

Ruta rival

EE.UU. ha estado promoviendo una ruta rival para el petróleo del Mar Caspio. Su intención es verlo fluir a través de Bakú, en la costa de Azerbayján y hacia el oeste, a través de Turquía y su seguro puerto de Ceyhan.

Pero Estados Unidos tiene dos inconvenientes en su contra. En primer lugar, su proyecto costaría alrededor de 2.400 millones de dólares, ya que se necesitarían 1.730 kilómetros de tubo. Otro gran inconveniente, el mayor según los expertos, es que todavía no hay suficiente petróleo para llenarlo y, según estos, "los oleoductos se construyen después de la demanda, no antes de esta".

Norteamérica quiere que las compañías llenen al completo las tuberías de Bakú a Ceyhan sobre el 2004 y el esperado petróleo de Kazajstán, si se sigue el habitual proceso de perforación, no empezará a fluir en grandes cantidades hasta el 2008. Todo, siempre que no sea una euforia infundada, lo que dejaría miles de kilómetros de tuberías secas y sin estrenar.

La crisis económica de los años 1998 y 1999 acentuó los problemas que existían en Kazajstán. Desde entonces, el país se ha convertido en una de las zonas de paso de la droga procedentes de Asia del Sur y del sudeste. Además, el auge de los movimientos islamistas y la persistencia de los conflictos armados en la región han reforzado el sentimiento de inseguridad.

Los vínculos con Rusia

De los 16 millones de personas que viven en Kazajstán, unos cinco millones son de etnia rusa. Después de la caída de la Unión Soviética y la independencia de Kazajstán, en 1991, los rusos aceptaron la pérdida de su supremacía. Ahora, algunos sienten que su pueblo revive de nuevo.

No sólo los rusos aplaudieron la campaña en Chechenia. Los kazajos ven a Vladimir Putin como "su hombre". La idea del presidente de Kazajstán, Nursultán Nazarbaiev, de que los miembros de las 130 nacionalidades deberían aceptar la idea de un "hogar común" aprendiendo el kazajo así como su propia lengua parece incluso menos decepcionante que cuando fue propuesto hace unos años.

La primera afirmación rusa fue el intento de 22 jóvenes rusos, en noviembre en Ust-Kamenogorsk, en el noroeste de Kazajstán, de entrar en edificios gubernamentales locales y declarar una república rusa independiente. Fueron todos detenidos.


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