Anuario 1999

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Kirguistán
Akaiev promete confirmar el carácter democrático de Kirguistán
Jordi Mumbrú

La república ex soviética de Kirguistán, situada al oeste de China y al norte de Tayikistán, podría dar un importante giro democrático si se cumplen las promesas de su presidente, Askar Akaiev, de permitir la soberanía popular en el año 2000. Akaiev ya ha declarado en más de una ocasión su voluntad de hacer de Kirguistán la Suiza de la zona, no sólo por las montañas, sino también por la democracia, la justicia, la paz étnica y una economía basada en el turismo.

Libertad de expresión

Tras la fragmentación de la URSS, en 1991, en Asia Central proliferaron nuevos países que optaron, mayoritariamente, por la continuidad de las estructuras socio-económicas comunistas y por mantener sus lazos con Rusia. De esta manera, los clanes que se habían impuesto durante la era soviética continuaron dirigiendo los países recién nacidos. En Kirguistán, sin embargo, hubo un indicio de renovación con la elección de Askar Akaiev, un académico demócrata que no provenía de la cúpula comunista y que, poco a poco, fue conduciendo al país hacia una verdadera transición política.

El 25 de diciembre de 1998, el consejero Zhumabek Ibrahimov fue nombrado primer ministro tras la dimisión, solicitada por Akaiev, del Gabinete anterior. Será un gobierno de transición porque las próximas elecciones parlamentarias del país, que se tienen que celebrar en febrero de 2000 y que estarán supervisadas por unos 100 observadores, demostrarán si las intenciones democráticas de Akaiev son ciertas o si, por el contrario, son meras promesas electorales.



Relaciones económicas

La economía kirguisa se basa en el tratamiento del algodón y la extracción de uranio para la producción de armamento soviético, pero estos ámbitos de explotación no son suficientes para que Kirguistán deje de ser un país extremadamente pobre, con una población básicamente nómada y dedicada mayoritariamente a la agricultura. Gran parte de los cuatro millones y medio de habitantes viven en las montañas del país, se alimentan con carne de yak y combaten el frío con abrigos de piel de animal. Actualmente, los principales socios económicos de Kirguistán son Rusia, Kazajstán, Ucrania, Uzbekistán, Reino Unido y China. Precisamente el presidente de este país, Jiang Zemin, se reunió, en agosto de 1999, con sus homólogos ruso, uzbeko, kazako y kirguís para intentar mejorar sus relaciones económicas.

En agosto, sin embargo, Kirguistán sufrió la incursión armada de islamistas uzbekos que procedían de Tayikistán y se dirigían al valle de Ferghana, en Uzbekistán. A su paso por territorio kirguís, ocuparon varios pueblos y secuestraron a unos geólogos japoneses, que fueron liberados tras la mediación de Pakistán. Esta crisis puso de manifiesto la fragilidad del país y la debilidad de sus fuerzas armadas, un hecho que aprovechan sus vecinos para asfixiar, a pesar de sus relaciones, la economía kirguisa. Tanto Uzbekistán como Tayikistán han complicado la entrada de ciudadanos kirguís a sus respectivos ...


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