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Kirguistán
La república de Kirguizistán reelige a Arkaiev con un 75% de los votos
Marisa Angles

El 20 de febrero, Askar Arkaiev fue reelegido presidente de la república ex soviética de Kirguizistán por otros cinco años con un 74,5 por ciento de los votos. Ni la crisis económica que atraviesa el país ni el desempleo del 50 por ciento de la población impidieron que tres cuartas partes del electorado le votaran dándole incluso algunos puntos más que en la última vuelta.

Una libertad curiosa

La razón de tal victoria se debió a que la elección estuvo marcada por la corrupción. La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), que actuó de controladora en las elecciones, asegura que las presidenciales de Kirguizistán no cumplieron las reglas de las elecciones democráticas, y condenó el proceso y a Arkaiev, tachándolas de farsa.

Las irregularidades de Arkaiev se cometieron en unas elecciones cuya campaña había destacado precisamente por su intención de convertir Kirguizistán en el país más democrático de la zona, y en la que oficiales americanos habían hablado de Arkaiev como el Thomas Jefferson de Asia Central.

Según la OSCE, el registro de candidatos fue restrictivo, y excluyó a candidatos en el proceso electoral. También asegura que la cobertura de los medios de comunicación fue extremadamente partidista a favor de Arkaiev.

El informe de la OSCE y otras organizaciones locales e internacionales declara claramente que Kirguizistán ha perdido su reputación largamente mantenida como país democrático de la zona.

Askar Arkaiev fue elegido presidente tras la independencia de Kirguizistán en 1991. A diferencia de otras repúblicas, no continuó con las estructuras socioeconómicas de la URSS, sino que optó por la renovación y el alejamiento progresivo de Rusia.

No obstante, a lo largo del año 2000, Kirguizistán se ha vuelto a acercar lentamente a Rusia y al núcleo de la CEI (Comunidad de Estados Independientes) integrado, entre otros, por Rusia, Kazajstán y Bielorrusia. El éxodo de población rusófona ha continuado y el ejército ruso no colaboró demasiado durante la crisis de agosto de 1999.

El proceso de Kirguizistán hacia la economía de mercado ha sido lento y se ha visto seriamente obstaculizado por la crisis financiera de Rusia. Actualmente, Kirguizistán tiene una deuda externa de 1.200 millones de dólares.

Economía

Su economía se ha basado desde hace años en la exportación de algodón y de uranio hacia Rusia, y en una economía negra de transporte de drogas ilegales prodecentes de Afghanistán. Desde 1997 no sólo se ha dedicado al transporte de estas drogas, sino que Kirguizistán se ha convertido en el principal laboratorio de procesamiento de la zona.

La mayoría de kirguizios viven en las montañas del país y son nómadas o se dedican a la agricultura. Más del 90 por ciento de ellos se mostraron insatisfechos en las encuestas preelectorales de sus siempre decrecientes niveles de vida. Arkaiev tuvo que inventarse una estratagema para conseguir la victoria.

El truco

La creación de una comisión especial en junio encargada de examinar el conocimiento de la lengua kirguicia de los candidatos como requisito para ser inscritos resultó ser una herramienta muy eficaz para deshacerse de oponentes que no le convenían. Después de años de gobierno soviético, la mayoría de la población de Kirguizistán todavía habla principalmente ruso. Pero incluso algunos candidatos que dominaban el kirguicio a la perfección fueron descartados por medio de juicios arbitrarios de la comisión.

La creación de dicha comisión tuvo como consecuencia el suspenso del examen de lengua de siete candidatos, que quedaron automáticamente descalificados de las elecciones. El rival más fuerte de Arkaiev, Feliks Kulov, se negó a hacer el examen y también tuvo que retirar su candidatura.

No obstante, tampoco les sirvió de mucho aprobar a aquellos que superaron la prueba, ya que les fue prácticamente imposible poder expresar su mensaje electoral.


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