Anuario 1999

Afganistán
Alemania
Angola
Arabia Saudí
Argelia
Argentina
Australia
Austria
Birmania
Brasil
Bulgaria
Burundi
Chile
China
Colombia
Congo
Corea del Norte
Corea del Sur
Costa Rica
Cuba
Ecuador
Egipto
El Salvador
España
Estonia
Filipinas
Francia
Gran Bretaña
Guatemala
Honduras
Hungría
India
Indonesia
Irak
Irán
Irlanda
Israel
Italia
Japón
Jordania
Kazajstán
Kirguistán
Kuwait
Líbano
Libia
Marruecos
México
Nicaragua
Nigeria
Pakistán
Panamá
Paraguay
Perú
Polonia
Portugal
República Checa
Rumania
Sáhara Occidental
Siria
Sri Lanka
Sudáfrica
Tayikistán
Túnez
Uruguay
Uzbekistán
Venezuela
Vietnam
Tayikistán
El presidente de la República de Tayikistán, reelegido con el 97% de los votos
Jordi Mumbrú

El presidente de Tayikistán, Imamalí Rahmanov, fue reelegido con el 96,99% de los votos, según la Comisión Electoral Central, en unas elecciones en las que nadie sabía si habría oposición hasta el día antes de celebrarse. Rahmanov invitó a 26 naciones diferentes, a la ONU y a la OSCE (Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa) para que enviaran representantes que certificasen la legalidad de los comicios; pero se negaron. Las elecciones de esta república ex soviética, situada al norte de Afganistán y al oeste de China, eran especialmente importantes, si tenemos en cuenta que el país está acabando de superar una guerra civil entre comunistas progubernamentales e islamistas, que ha durado cinco años. Las expectativas de democratizar el país se fundieron tras ver la campaña abusiva que protagonizó el presidente.

Una larga guerra civil

El único candidato de la oposición, David Usmon, que representa al Partido del Renacimiento Islámico (PRI), legalizado desde septiembre de 1999, no vio ninguna fotografía suya en los diarios hasta dos días antes de los comicios. La formación islamista decidió boicotear las elecciones y no presentarse como forma de protesta ante la imposibilidad de unos comicios plenamente democráticos. El presidente Rahmanov se reunió, durante una larga noche, con el líder de la oposición muyahidín, Abdallah Nuri, y le obligó a presentar a su formación, a cambio de asegurarle que las elecciones parlamentarias del próximo febrero serían limpias y transparentes.

La cruenta guerra civil que ha padecido Tayikistán dio un importante salto hacia la paz tras la aprobación de un referéndum, celebrado en septiembre de este año, para modificar el sistema de gobierno y conducir al país hacia la conciliación nacional. El referéndum, que fue supervisado por las Naciones Unidas, modificó algunos aspectos esenciales de la Constitución, como aumentar el mandato del presidente de cinco a siete años, retirarle el derecho a la reelección y la formación de partidos políticos musulmanes.

Tayikistán es la república ex soviética más pobre de Asia Central, en parte por la falta de recursos naturales, y principalmente, por culpa de la guerra entre comunistas e islamistas, que parece estar a punto de concluir. En medio de todo el desbarajuste de etnias y religiones, que han provocado la guerra civil, Tayikistán también tiene un conflicto separatista. En el noroeste del país, en la zona industrializada de Jodzhent, vive un gran número de uzbekos favorables a la independencia de la región y la futura anexión a Uzbekistán. En noviembre de 1997, bajo las órdenes de su líder Majmud Judoiberdiyev, la población uzbeka de Tayikistán inició una revuelta armada para conseguir su objetivo.

El presidente Rahmanov pidió el apoyo de sus enemigos muyahidines, con los que había estado cinco años en guerra civil, para neutralizar la revuelta. A cambio, el presidente les prometió el Ministerio de Defensa. En seis días, y con 300 muertos, el conflicto independentista desapareció, pero una vez más, Rahmanov no cumplió con su palabra, y un nuevo conflicto volvió a dividir el país, ahora entre los muyahidines que le eran fieles y los que estaban en su contra. Estas guerras han provocado la emigración de un 90% de los rusos que, con su marcha, han deteriorado aún más las estructuras técnicas e industriales del país.

(Texto traducido del catalán por Juan Salvador Martínez)


Periodismo Internacional © 2019 | Créditos
Facultat de Comunicació Blanquerna - Universitat Ramon Llull