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Uzbekistán
Karimov continúa en la presidencia de Uzbekistán gracias a fraudes electorales
Marisa Angles

Islam Karimov renovó su mandato el 9 de enero en unas elecciones presidenciales marcadas por las irregularidades en las urnas, los favoritismos por parte de los medios de comunicación y el anuncio por parte de su único adversario de que votaría a Karimov. Gracias a la suma de estos factores, el ex comunista Karimov consiguió mantenerse en la presidencia del país con una mayoría absoluta proporcionada por el 92 por ciento de los votos.

Aislamiento

Esta ha sido la primera elección presidencial de Uzbekistán en ocho años, pues las elecciones de 1996 fueron canceladas.

Karimov, que lidera el Estado más poblado de Asia Central desde antes de la independencia de la Unión Soviética, en 1991, decidió que, en interés de la democracia, se necesitaba un opositor.

El filósofo Abdulhafiz Jallalov aceptó este reto. No obstante, apenas fue visto durante la campaña electoral. Únicamente se dejó ver cuando votó a Karimov.

Los medios de comunicación, controlados por el Estado, decidieron que los uzbecos se interesaban por Karimov y lo presentaron como el amigo del granjero, el camarada del soldado y el hombre de familia.

Relación con Rusia

Uzbekistán ha sido el país de Asia Central que ha optado por un alejamiento de Rusia más lento tras su independencia en 1991.

Karimov, que en un principio se manifestó abiertamente comunista y contrario a la independencia de la URSS, puede comprobar hoy que su política no ha dado resultado en un país que, a pesar de ser muy rico en pozos de petróleo, gas natural y yacimientos de oro, está inmerso en una profunda crisis.

El día antes de las elecciones, 2.000 musulmanes se reunieron en Tashkent, la capital del país, para celebrar el final de Ramadán.

Entre ellos estaba el jeque Mohammed Sadeq, a quien el Gobierno había obligado a exiliarse hace siete años. Karimov le invitó con la esperanza de que contrarrestaría la creciente influencia de grupos politizados islámicos cuyas convocatorias para el derrocamiento del régimen han atraído a miles de jóvenes uzbecos a los que se les había negado la libre religión o la libre expresión política.

Economía

Karimov también pretende liberalizar la empobrecida economía: ha prometido extender la privatización, promocionar los pequeños negocios y, para final de año, liberar la moneda de Uzbekistán (el som), que en el mercado negro supera 6 veces su valor oficial. Tales reformas sin duda fomentarían la inversión internacional.

El principal problema para Karimov es la posibilidad de revueltas sociales si las reformas llevaran al desempleo y a niveles de vida más bajos aunque eso tuviera un carácter transitorio.

Karimov, anteriormente comunista, no ha mostrado una gran pasión por las economías de mercado.

Relaciones internacionales

La voluntad de Uzbekistán de ejercer su poder en la región ha llevado a una serie de desacuerdos con Rusia, muy espectacularmente en 1998 en Tayikistán, donde Uzbekistán fue acusada de apoyar un fallido golpe de Estado contra el Gobierno apoyado por Rusia. No obstante, si los militares islámicos amenazaran a Uzbekistán, Rusia sería la primera que estaría a punto para ayudarla. Cuando Vladimir Putin visitó Tashkent, justo antes de proclamarse presidente de Rusia, habló de una sociedad estratégica con Uzbekistán.

En el plano económico, la crisis financiera rusa de 1998 ha afectado a Uzbekistán, al igual que a otros países de la zona, aunque el comercio con Rusia representa sólo el 18 por ciento de los intercambios para Uzbekistán.

Las relaciones con Corea, por el contrario, con quien Uzbekistán mantiene un 14,5 por ciento de su comercio, han mejorado durante este año, y se prevé un aumento de las inversiones coreanas para el próximo año, que en este ejercicio ya han ascendido a mil millones de dólares.


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