Anuario 1998

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Birmania
Myanmar, paradigma de la represión y de la inestabilidad política
J. Salvador Martínez

SPDC y con Suu Kyi. De Soto ofreció ayuda económica y humanitaria a la Junta si iniciaba diálogo productivo con la LND, a lo que la Junta contestó liberando a varios opositores en los meses posteriores.

Además de la represión política, la existencia de trabajo forzoso es habitual en este país asiático. En agosto de 1998 fueron detenidos en Yangon 18 activistas pro derechos humanos extranjeros y condenados a trabajos forzados, aunque posteriormente fueron liberados gracias a la presión internacional ejercida para ser expulsados del país. Ya a principios de los años sesenta, la Organización Internacional del Trabajo pidió a las autoridades de Birmania que pusieran fin a esta práctica, pero en 1997, la junta gobernante se negó a cooperar con una comisión de investigación especial de la OIT sobre las violaciones por parte de Birmania del Convenio, de 1930, sobre el trabajo forzoso. A comienzos de 1998, se negó a permitir la entrada en el país de dicha comisión. En su informe, la comisión de investigación manifestaba que el trabajo forzoso que se practicaba en Birmania era un crimen de lesa humanidad que probablemente se continuará cometiendo mientras los militares continúen en el poder.

La mayoría de los Estados de la Unión Europea (UE) se han mostrado favorables al aislamiento del Gobierno birmano. De hecho, desde 1996, la UE ha cerrado su territorio a los miembros de la Junta y a los altos cargos del régimen. Las restricciones administrativas al comercio exterior han sido reforzadas, prohibiéndose la exportación de varios productos desde marzo de 1998. Las inversiones extranjeras han desaparecido prácticamente (un 70% en el primer semestre de 1998 en relación al año anterior). En este contexto, la tendencia a la “asiatización” de las inversiones se ha convertido en un reto, y se ha dado prioridad al desarrollo de la agricultura.

Pero la degradación del medio ambiente podría hacer peligrar futuras cosechas y, en lugar de mejorar, la situación es cada vez más preocupante. Un informe elaborado en 1998 por el World Resources Institute destacó que la deforestación extensiva ya había causado erosiones masivas del suelo, sedimentación de ríos, aumento de inundaciones y escasez de agua graves en las estaciones secas en algunas regiones. El comercio con madera parece intensificar la gravedad de estos problemas, y la destrucción de los bosques en esta zona a lo largo de la cabecera del río Irrawaddy no sólo daña al medio ambiente, sino que produce un grave impacto sobre el sustento de los pueblos corriente abajo. El aumento de las inundaciones pone en peligro los cultivos de arroz a lo largo de este río, y también las pesquerías ribereñas.

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