Anuario 2000

Afganistán
Alemania
Arabia Saudí
Argelia
Argentina
Australia
Austria
Bangladesh
Bélgica
Bielorrusia
Birmania
Bolivia
Brasil
Burundi
Canadá
Chile
China
Colombia
Congo
Cuba
Cuba
Dinamarca
Egipto
El Salvador
España
Estados Unidos
Filipinas
Finlandia
Francia
Gran Bretaña
Grecia
Guatemala
Hungría
India
Indonesia
Irak
Irán
Israel
Italia
Japón
Jordania
Kazajstán
Kirguistán
Letonia
Líbano
Libia
Lituania
Marruecos
México
Nepal
Nicaragua
Nigeria
Pakistán
Panamá
Paraguay
Perú
Polonia
República Checa
República Dominicana
Rumania
Rusia
Serbia
Siria
Sri Lanka
Sudáfrica
Taiwán
Tayikistán
Uruguay
Uzbekistán
Venezuela
Vietnam
Alemania
Schröder vive su apogeo, mientras se destapa la corrupción de la ‘era Kohl’
Gustavo Da Silva

La revelación de la herencia negra de la etapa de gobierno de Helmut Kohl ha sacudido a la sociedad alemana y convulsionado a la Unión Cristiano Demócrata (CDU). Los conservadores han reconocido sin ambages que se financiaron durante años sin declarar los ingresos. Esta confesión provocó dos dimisiones en la cúpula del partido: una, emblemática, la del ex canciller Kohl como presidente honorario; la otra, la del número uno, Wolfgang Schäuble, detonante de una profunda renovación en el seno de los democristianos. Su protagonismo en el escándalo ha manchado la relevante contribución a la historia de Alemania como principales artífices de la reunificación de 1990.

La extrema derecha intenta agitar el fantasma del nazismo

Pensiones e inmigración, dos claves del horizonte alemán

La crisis interna de la CDU ha dejado sin oposición al Ejecutivo del socialdemócrata Gerhard Schröder, que tras un discutido inicio disfruta de su mejor momento al frente de la Cancillería. Ha aprobado, con el consenso de los principales agentes sociales, una reforma del sistema fiscal sin precedentes y ha situado a Alemania a la vanguardia política de la futura Unión Europea ampliada al Este, quebrando la tradicional paridad con Francia.
El precio de un silencio
Lejos parecen quedar los 37 años de mandato desde el final del III Reich –16 de los cuales con Kohl–, donde los democristianos se ganaron el prestigio político como hábiles restauradores de una comunidad en ruinas. El año 2000 ha sido traumático para la CDU, castigada por la emergente sucesión de prácticas irregulares durante su último tránsito por el gobierno.
Cuando en noviembre de 1999 se destapó el caso de las cuentas secretas, Kohl tuvo que admitir la existencia de una “financiación paralela” en la CDU. Rápidamente, se abrieron dos vías para conocer el alcance político y las posibles responsabilidades penales. Por un lado, el Bundestag (Parlamento) constituyó una comisión de investigación. Por otro, la Fiscalía Federal de Bonn se puso manos a la obra para conocer si existió prevaricación, es decir, si hubo una administración desleal de dinero público para favorecer intereses privados, como contrapartida a la entrega de donaciones para las arcas democristianas. Hasta hoy, este es el único delito por el que se podría procesar a Kohl.
Aunque hostigado por su partido e interrogado en dos comparecencias ante la mencionada comisión, el ex canciller se ha negado reiteradamente a esclarecer su participación en el escándalo, así como a revelar la identidad de las fuentes de financiación. Esta actitud le provocó la repulsa de la mayoría de sus correligionarios y, a la postre, se vio forzado a dimitir como presidente de honor. Kohl justifica su silencio apelando a que dio su palabra de que respetaría el anonimato de los donantes. Pero en el sustrato de esta voluntad obstruccionista reside una inquietante reflexión: si aquel ejercicio reprobable fue el precio a abonar para la consolidación de episodios históricos como la reunificación germana o la construcción europea; si la razón de Estado se antepuso a la transparencia de los representantes públicos.
El otrora líder carismático de la CDU y venerado estadista europeo se ha recluido sobre sí mismo y atribuye todo a una “campaña de ...

Cronología año   2000

10 de enero. El presidente de la CDU, Wolfgang Schäuble, reconoce que recibió una donación no declarada para el partido.

15 de enero. La CDU admite que mantuvo cuentas secretas en el extranjero.

18 de enero. Helmut Kohl dimite como presidente de honor de la CDU.

20 de enero. Se suicida el jefe de finanzas del grupo parlamentario de la CDU, Wolfgang Hüllen.

24 de enero. Una auditoría interna de la CDU confirma la existencia de más de mil millones de pesetas de origen confuso.

15 de febrero. La CDU, sancionada por el Bundestag con una multa de 3.500 millones de pesetas por el escándalo de sus finanzas.

16 de febrero. Dimisión de Schäuble.

27 de febrero. Elecciones en el land de Schleswig-Holstein (capital: Kiel): SPD, 43’1%; CDU, 35’1%, pierde un 2’1%; FPD –liberales–, 7’6%; Verdes, 6’2%.

10 de abril. Angela Merkel, nueva presidenta de la CDU.

14 de mayo. Elecciones en el land de Renania del Norte-Westfalia (capital: Düsseldorf), el más poblado de la República: SPD, 42’8%; CDU, 37’1%, pierde un 0’6%; FPD –liberales–, 9’8%; Verdes, 7’1%.

29 de junio. Comparecencia de Kohl ante una comisión de investigación del Bundestag.

14 de julio. El Bundesrat aprueba la reforma del sistema fiscal del Gobierno de Gerhard Schröder.

14 de septiembre. El ministro de Interior, Otto Schily, prohíbe una organización neonazi y su rama juvenil.

23 de octubre. Dimite el secretario general de la CDU, Ruprecht Polenz. Le sustituye Laurenz Meyer.

16 de noviembre. Dimite el ministro de Transportes, el socialdemócrata Reinhard Klimmt, culpable de malversación de fondos públicos para beneficiar al equipo de fútbol que presidía cuando todavía no era miembro del Gobierno, en 1997.


Periodismo Internacional © 2019 | Créditos
Facultat de Comunicació Blanquerna - Universitat Ramon Llull