Anuario 1999

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Japón
Japón recoge sus primeros frutos en la lucha contra la crisis económica
Carmen Alcalde

Para Japón, 1999 puede convertirse en el año de su despegue económico y financiero. Aunque leve, la economía nipona ha registrado en el 99 un crecimiento progresivo y constante que permite soñar, a largo plazo, con un futuro optimista.
La situación interna del país sigue estando marcada por el impacto del final de la llamada “economía de la burbuja” vivida en la década de los años ochenta.

El desempleo alcanza cotas históricas

Acostumbrados a crecimientos superiores al 4% del PIB, Japón entra en una fase de problemas y recesión, con un promedio de crecimiento del 1’6% en el periodo que va de 1991 a 1997. La deflación, la deuda, la liberalización, el déficit y el factor demográfico de envejecimiento de la población se perfilan como los factores clave que explican la actual situación y abocaron, en julio del 97, al inicio de la crisis.

Son los efectos del antiguo régimen, de una economía excesivamente burocratizada, regulada y protegida que, según los analistas, ha tardado demasiado en adaptarse a la nueva conyuntura internacional de globalización económica, surgida después del fin de la guerra fría y la caída del muro de Berlín.

La segunda potencia económica mundial es un país que posee numerosas empresas en el exterior, su desembolso en ayuda oficial permite aplacar la pobreza de los países en desarrollo y tiene mercados financieros que afectan a las bolsas del resto del mundo.

Es por eso que los países de Asia, con China a la cabeza, le piden que reactive su economía para solucionar los problemas de la región; Rusia solicita la ampliación de préstamos para que sus mercados financieros no se desplomen y Estados Unidos exige que aumente la demanda interna para que salga de la recesión.

En la actual economía globalizada la recuperación económica no pasa ya por estimular la demanda y fortalecer las empresas hasta que la demanda y la producción se nivelen. La nueva economía requiere reformas estructurales.

Japón, que se centraba en estimular la demanda, ahora pretende reformar su política fiscal. Así lo apuntan los analistas, que apuestan por apoyar la investigación y el desarrollo, impulsar la industria de la información y las telecomunicaciones y eliminar gastos presupuestarios. Las empresas, por su parte, intentan frenar el exceso de producción y, siguiendo el patrón occidental, reorganizarse en grandes fusiones desde una perspectiva internacional.

De momento, el Gobierno japonés ha reaccionado aprobando, a mediados de noviembre del 99, un plan de reactivación de la economía del país de 18 billones de yenes (27’3 billones de pesetas). Sus objetivos son: apoyar la construcción de infraestructuras, estabilizar el sistema financiero, ayudar a las pequeñas empresas, crear empleos, financiar viviendas y atender a los ancianos.

Asimismo, el Parlamento japonés también ha aprobado un presupuesto adicional de 6’7 billones de yenes (10’5 millones de pesetas) ...

Cronología año   1999

14 de enero: El partido mayoritario japonés, el Partido Liberal Demócrata (PLD), acuerda con el Partido Liberal (PL) la formación de un nuevo gobierno de coalición.

20 de enero: El número de bancarrotas aumenta un 17’1% en Japón, según un estudio del Instituto de Crédito Privado Teikoku Databank. Esta cifra constituye la segunda más alta desde la Segunda Guerra Mundial.

30 de enero: La reforma de las pensiones provoca una oleada de fusiones en Japón: nueve firmas financieras (cuatro del grupo Mitsubishi y cinco del Grupo Sumimoto) anuncian una alianza para actuar en el mercado de pensiones. Al mismo tiempo, Notura y el Industrial Bank of Japan, recién aliados, ofrecieron una participación en su proyecto a los seis mayores bancos del país.

13 de febrero: Japón anuncia una nueva serie de medidas para reactivar su economía: el Banco Central reduce el interés diario, del 0’25% al 1’5%, e inyecta dinero en el mercado para estimular el consumo interno.

9 de marzo: El ministro de Justicia japonés, Shozaburo Nakaruma, dimite para hacer frente a las acusaciones de abuso de poder y otras irregularidades que frenan las deliberaciones del Parlamento.

1 de mayo: El número de parados en Japón alcanza la cifra récord de 3’39 millones de personas, lo que supone el 4’8% de la población activa.

11 de junio: La Bolsa de Tokyo sube un 2’89% y el dólar cae frente al yen. La economía japonesa crece a un ritmo del 1’9% en el primer trimestre de 1999.

14 de julio: El Gobierno japonés admite por primera vez que la economía empieza a recuperarse. El incremento del consumo individual resulta clave para confirmar la salida de la crisis.

10 de agosto: Japón legaliza la bandera y el himno del emperador. La oposición de izquierda pierde por 166 votos a favor. China y Corea del Norte advierten que Japón se empeña en revivir su pasado imperial.

1 de septiembre: los malos resultados económicos en Japón hacen caer las bolsas. Como consecuencia, los mercados de Londres, Francfort, Amsterdam y Zurich sufren retrocesos de más del 2%.

14 de septiembre: El Gobierno japonés inyecta 380.000 millones de pesetas para salvar a cuatro bancos regionales que todavía mantienen fisuras financieras.

6 de octubre: El primer ministro japonés, Keizo Obuchi, refuerza su poder dando entrada en su Gabinete a dos formaciones de la oposición, hecho que le otorga el dominio de las dos Cámaras parlamentarias y facilita el inicio de una reforma en profundidad.

11 de noviembre: el Gobierno japonés anuncia un plan de reactivación de la economía del país de 18 billones de yenes (unos 27’3 billones de pesetas)

12 de noviembre: El emperador Akihito celebra el primer decenio de su reinado.

10 de diciembre: El Parlamento japonés aprueba un presupuesto adicional de 6’7 billones de yenes (10’5 millones de pesetas) para el año fiscal en curso, con el objetivo de acelerar la recuperación económica.


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