Anuario 2000

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Jordania, un régimen adolescente
Mario Fort

El 7 de febrero se cumplió un año de la subida al trono de Abdullah II, monarca de Jordania, tras la muerte de su padre, el rey Hussein.

El trono hachemita, erigido hace medio siglo para ser un Estado tampón entre Israel y los regímenes nacionalistas árabes vecinos, cuenta como principales problemas una

maltrecha economía, pese a las ayudas recibidas de los Estados Unidos, y una difícil convivencia entre transjordanos y súbditos de origen palestino. No en vano, dos terceras partes de sus habitantes, refugiados durante las guerras de 1948 y 1967, son refugiados del conflicto palestino-israelí.

La vida política del rey Abdallah llegó ha venido marcada por un talante tímidamente reformista. Constituyó un nuevo Gobierno, a las órdenes de Abdul Rauf Rawabde, leal servidor de la política de su padre, quese propuso combatir la pobreza (la mitad de sus habitantes sobrevive con menos de diez mil pesetas al mes) y el desempleo, cuyo índice oficial es del 20%.

En cuanto a política internacional, el principal objetivo que ha intentado conseguir el reino de Jordania a lo largo del 2000 ha sido su mejora en las relaciones con Siria, Kuwait, Arabia Saudí y otro ricos principados petrolíferos. El reino hachemí es un país pobre y sin recursos naturales, de fronteras vulnerables, cuya

supervivencia depende en gran medida de las ayudas exteriores que estos países puedan ofrecer un futuro.


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