Anuario 1999

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Egipto
La mejora de la economía no consigue aliviar las tensiones entre los islamistas y el Gobierno
Xavier Tedó

El programa de reformas económicas iniciado en 1991 y que concluyó en octubre ha estabilizado la economía egipcia. La apuesta por el liberalismo económico ha permitido a Egipto lograr un crecimiento del 5,5 % anual, hacer caer la inflación al 4 % y acumular 12.000 millones de dólares en reservas de divisas. Asimismo, el índice de paro ha bajado del 9,4 % al 8,1 % y las inversiones extranjeras se han cuantificado en tres mil millones de dólares.

Cuarto atentado de los Hermanos Islámicos contra Mubarak

Este giro económico se ha realizado gracias al programa de privatizaciones que lleva a cabo Egipto desde hace más de ocho años. Un programa que ha sido aplaudido por el Fondo Monetario Internacional porque ha situado a Egipto en un privilegiado cuarto lugar, detrás de México, Argentina y Brasil, en cuanto a los beneficios económicos derivados del programa privatizador. Con todo, un informe del Consejo Oficial Consultivo estimaba en un 45 % el porcentaje de egipcios que viven por debajo del umbral de la pobreza. Sin embargo, la reducción de las ayudas económicas de los EE.UU., reconocida por el presidente egipcio, Hosni Mubarak, el 7 de junio, podría hacer variar esta tendencia, dado que Egipto es el segundo país que más ayuda recibe de EE.UU., después de Israel, con más de 3.000 millones de dólares al año.

Los 2.100 millones de dólares anuales que ha recibido Egipto desde que firmó los acuerdos de Camp David con Israel en 1979 se han visto reducidos en un 7 %. El Gobierno de El Cairo atribuye esta disminución a las presiones de EE.UU. para que modifique su política en tres vertientes. La primera es la posición de Egipto ante el proceso de paz en Oriente Próximo, muy crítica con Israel, mientras que las otras dos hacen referencia al acercamiento a Irán y al respeto de los derechos humanos en Egipto.



Proceso de paz

Con respecto al proceso de paz, Hosni Mubarak, que actúa como asesor de Arafat, hace todo lo posible para intentar que Israel imponga sus condiciones a los países árabes en las negociaciones de paz en Oriente Próximo. El presidente egipcio ha pedido públicamente al nuevo primer ministro israelí, Ehud Barak, que dé marcha atrás en su negativa a dividir Jerusalén, a desmantelar los asentamientos, a volver a las fronteras previas a junio de 1967 y a la creación de un Ejército palestino. Estas consideraciones, hechas por el nuevo líder israelí el mismo día de su elección –el pasado 17 de mayo–, al parecer de Mubarak tienen que ser eliminadas si se quiere lograr una paz definitiva en Oriente Próximo. Una prueba de esto es que, el 16 de noviembre, El Cairo reiteró su apoyo a las posiciones de Siria y el Líbano en las negociaciones de paz con Israel y le exigió su retirada de los territorios árabes ocupados en la Guerra de los Seis Días de 1967. Egipto, uno de los principales aliados árabes de EE.UU. en Oriente Próximo, acusa a Israel y, especialmente al líder del Likud, Benyamín Netanyahu, de promover el distanciamiento de ...


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