Anuario 1999

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Barak promete la retirada israelí del sur de Líbano ante el hostigamiento constante de Hezbolá
Xavier Tedó

A pesar de la promesa del nuevo premier israelí, Ehud Barak, de retirar las fuerzas de ocupación del sur del Líbano, tanto Israel como la organización chií proiraní Hezbolá continúan manteniendo duros enfrentamientos armados. La presión de la sociedad civil israelí hizo posible que la retirada del sur del Líbano se convirtiera en el tema capital de la campaña electoral de Israel del pasado 17 de mayo, dado que los candidatos del Likud y de la coalición Un Gran Israel acordaron poner fin a la ocupación hebrea.

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A pesar de esto, la victoria electoral del más firme defensor del repliegue israelí, Ehud Barak, no ha contribuído al cese de las hostilidades, que se iniciaron cuando Israel ocupó el sur del Líbano en 1982. Durante los primeros meses del año y con el primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, todavía en el Gobierno, el enfrentamiento entre el Ejército hebreo y el grupo proiraní no cesó. Las incursiones israelíes contra posiciones de Hezbolá en el sur del Líbano fueron contestadas con contundencia por las baterías antiaéreas de la milicia proiraní.

A principios de enero, el dirigente del Likud inició la escalada bélica con un ataque a uno de los bastiones de los chiíes en respuesta a las amenazas de Hezbolá, que dos días antes había manifestado su intención de emprender nuevas ofensivas si no cesaban los bombardeos hebreos.

El 24 de febrero, la organización armada chií mató a tres soldados israelíes en la llamada “zona de seguridad” israelí –una franja de 800 kilómetros de longitud y 16 de ancho– que el Ejército de Israel ocupa desde 1982. Eran las primeras víctimas, en 1999, de un conflicto que acarrea una media de veinte muertos anuales. Tres días más tarde, Hezbolá realizó el atentado más importante del año al asesinar a un destacado general del Ejército Israelí del sur del Líbano, el ESL, una milicia libanesa aliada de Israel. Nunca, desde que se inició el conflicto en 1982, la milicia proiraní había asesinado a ningún militar de tan alta graduación en la zona. Este hecho supuso un golpe muy duro para Israel, que inició una oleada de ataques aéreos. Además del general de brigada Erez Gershtein, tras la explosión también perdieron la vida dos suboficiales y un periodista, el corresponsal de la Voz de Israel, Ilan Roé.

El primer ministro libanés, Selim el-Hoss, apoyó implícitamente el atentado cuando dictaminó que "la resistencia en el sur es resultado de la ocupación y no viceversa". A diferencia de su antecesor, Rafiq Hariri, el actual jefe de Gobierno apoya casi incondicionalmente a Hezbolá.

La intensificación de los combates entre Israel y los chiíes libaneses suscitó que amplios sectores de la sociedad israelí exigieran la retirada unilateral del ESL de una zona ocupada que, desde hace tiempo, los manifestantes pacifistas denominaban “el Vietnam israelí”. La resonancia que adquirieron las mencionadas protestas en la opinión pública israelí hizo que los candidatos de los dos partidos mayoritarios, Netanyahu y Barak, movieran ...


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