Anuario 1999

Afganistán
Alemania
Angola
Arabia Saudí
Argelia
Argentina
Australia
Austria
Birmania
Brasil
Bulgaria
Burundi
Chile
China
Colombia
Congo
Corea del Norte
Corea del Sur
Costa Rica
Cuba
Ecuador
Egipto
El Salvador
España
Estonia
Filipinas
Francia
Gran Bretaña
Guatemala
Honduras
Hungría
India
Indonesia
Irak
Irán
Irlanda
Israel
Italia
Japón
Jordania
Kazajstán
Kirguistán
Kuwait
Líbano
Libia
Marruecos
México
Nicaragua
Nigeria
Pakistán
Panamá
Paraguay
Perú
Polonia
Portugal
República Checa
Rumania
Sáhara Occidental
Siria
Sri Lanka
Sudáfrica
Tayikistán
Túnez
Uruguay
Uzbekistán
Venezuela
Vietnam
Jordania
La muerte del rey y el súbito cambio de heredero ratifican la línea continuista de Jordania
Xavier Tedó

anhelo de Abdallah II de reformar el país es que sólo continúan ocho ministros del anterior Gobierno.

Para los analistas, el objetivo del monarca es superar el personalismo de su padre, que ha encarnado la nación e inició unas reformas democráticas en los años 90 que parecían conducir a Jordania hacia una democracia sólida, pero estos cambios empezaron, enseguida, a no dar los resultados esperados e incluso llegaron a empeorar la situación. La discutida ley de prensa, que limita de nuevo la libertad de expresión, y la última ley electoral son ejemplos de este retroceso en la implantación de la democracia. Asimismo, tanto el poder ejecutivo como el legislativo se han encontrado muy limitados en el ejercicio de las actividades que tienen asignadas. Abdallah II, junto con el nuevo Gobierno, quiere desbloquear la apertura democrática en pro de una mayor participación de las instituciones existentes.



La carencia de recursos

Jordania necesitará, de aquí al año 2000, 1.250 millones de metros cúbicos de agua, cuando los recursos a duras penas llegan a los 960 millones, un problema que se acentúa con el cese de las ayudas provenientes de varios países árabes tras la Guerra del Golfo y del bloqueo del puerto de Aqaba. El soberano también ha pedido al nuevo Ejecutivo que luche contra la pobreza y el paro, que castiga casi a un 27 % de los jordanos; asimismo, le ha recomendado que "sustituya la mano de obra extranjera por la jordana y desarrolle un fondo de ayuda para los desposeídos". Jordania es un país que cuenta con el turismo y la agricultura como, prácticamente, únicos recursos. Sin embargo, sus problemas se agravan por la escasez de agua, ya que las tierras fértiles, las de Cisjordania, las perdieron en la guerra contra Israel.

Por otro lado, el 14 de julio, se produjo el primer encuentro entre el nuevo premier israelí, Ehud Barak, y Abdalah II. Durante la reunión, y como punto más destacado, el dirigente laborista israelí dejó claro que el regreso de los refugiados palestinos, que tuvieron que huir de Cisjordania en la Guerra de 1967, es un tema tabú que no entra en la agenda del proceso de paz del Oriente Próximo. La reunión también sirvió para mostrar la buena sintonía entre ambos países desde que firmaron el tratado de paz de 1994.

Los primeros meses de Abdallah II en el trono han servido para dejar patente el compromiso de Jordania de combatir el terrorismo y, consecuentemente, su supeditación a los dictámenes de la Autoridad Nacional Palestina, en consonancia con la actitud pacífica que quiere mostrar Arafat. El cierre de las oficinas de Hamás en Ammán, el 31 de agosto, por las presiones de la ANP, que se comprometió en los acuerdos de Wye a perseguir a los integristas para prevenir el terrorismo, es una prueba palpable de que tanto Arafat como Abdallah II han condenado a los detractores de la pacificación a la zona.

Asimismo, la expulsión de Jordania del líder de Hamás, Musa Abu Mazruk, y la detención de cuatro de sus colaboradores, el 23 de septiembre, confirma que el nuevo monarca quiere continuar el proceso de distanciamiento de los grupos que se oponen a cualquiera de los acuerdos con Israel que se iniciaron en la década de los 90. Hasta entonces, Jordania era uno de los santuarios más relevantes de los miembros de Hamás y de la Jihad Islámica. Uno de los retos a los que se tendrá que enfrentar el nuevo monarca jordano, Abdallah II, será el de intentar cohesionar la sociedad jordana, dado que dos tercios de la población son de origen palestino.

(Texto traducido del catalán por Juan Salvador Martínez)

Página anterior


Periodismo Internacional © 2022 | Créditos
Facultat de Comunicació Blanquerna - Universitat Ramon Llull
Aviso legal | Política de protección de datos | Política de Cookies