Anuario 1999

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La victoria de la oposición en las elecciones legislativas deja en minoría al emir
Xavier Tedó

La victoria de los islamistas y los liberales en las elecciones legislativas del 3 de julio deja en una posición comprometida al jeque y primer ministro kuwaití, Sad Al Abdalá Al Sabah, que ve cómo sus diputados, que representan a las seis tribus locales, se quedan en minoría en el Parlamento.

El emir, el jeque Jaber Al Ahmad Al Sabah, que disolvió el Parlamento el 4 de mayo por la moción de censura presentada por los islamistas contra el ministro de Justicia y Asuntos Islámicos, no se esperaba el voto de castigo. Aun cuando es la única monarquía árabe que escoge su Parlamento por sufragio directo, sólo tiene derecho a voto un 15% de la población, ya que únicamente pueden participar los 113.000 varones mayores de 21 años de nacionalidad kuwaití y cuyos antepasados, desde 1920, hayan sido de esta misma nacionalidad. Esta limitación hace que el 60 % de la población extranjera no se pueda integrar políticamente. Las fuerzas islamistas –chiíes, suníes e independientes– repitieron los resultados de las elecciones de 1996 y obtuvieron 20 de los 50 escaños en juego, hecho que reafirma su hegemonía en la Asamblea Nacional. La sorpresa, sin embargo, la dio la oposición liberal, que pasó de 4 a 16 diputados.
El retroceso electoral de las fuerzas afines al emir desmoronó uno de sus proyectos más ambiciosos, el de reconocer el sufragio femenino a partir del año 2003, puesto que para ser aprobado tiene que ser ratificado por el Parlamento. Cuando el emir hizo público el decreto, el 17 de mayo, tanto los liberales como los islamistas se opusieron. Los primeros consideraban que otorgar el derecho de voto a las mujeres sería perjudicial, porque los conservadores manipularían el sufragio femenino en su favor, una posibilidad manifiesta si se tiene en cuenta la discriminación a la que están sometidas. Los islamistas, en cambio, creen que dejarlas votar es contrario al Corán. El 24 de noviembre, el Parlamento kuwaití rechazó el proyecto con la oposición de 41 de los 62 diputados presentes en el hemiciclo. Un mes y medio más tarde, el 1 de diciembre, los parlamentarios volvieron a negarles el derecho de voto, pero esta vez el resultado fue más ajustado. El "no" fue secundado por 32 diputados, el "sí" por 30 y dos representantes se abstuvieron. El Decreto Real recibió el apoyo de los liberales, de los que eran afines al Gobierno y de los islamistas chiíes, mientras que los islamistas suníes y los representantes de las tribus se opusieron. Las dos abstenciones salieron de los liberales y de los islamistas chiíes, que rompieron la disciplina de voto de sus partidos, en un gesto que revela las fuertes convicciones machistas del país. Ni los suníes y ni las tribus están de acuerdo con la nueva política económica del Gobierno, que pretende reducir las ayudas sociales ...


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