Anuario 1999

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Irlanda
El nuevo Gobierno del Ulster no garantiza la paz, atascado en la cuestión del desarme de los paramilitares
Isidor Torres

prometen hacerlo a principios del año 2000.

Diciembre fue en Irlanda del Norte un mes de euforia: el Gobierno Autónomo estaba en marcha y la comisión de desarme, operativa. El 5 de diciembre se celebró la primera reunión para la entrega de las armas, que contó con la asistencia del IRA y pronto, el día 12 del mismo diciembre, se fijó la fecha de inicio de entrega de armas para mediados de enero.

Y enero llegó, pero las armas no salieron de las fundas de los paramilitares. Hoy, el Gobierno del Ulster se encuentra en crisis porque no quiere existir si, a la sombra, los radicales mantienen activas las pistolas. Si éstas no se devuelven, se desmonta el Gobierno autónomo, un hecho que los unionistas tienen claro. Las pesadillas han vuelto para los habitantes de la región, que sólo han podido disfrutar de tranquilidad durante un mes, y es que el destino de esta gente parece ser el del padecimiento constante.

Más al sur, en la República de Irlanda, el primer ministro de centro-derecha, Bertie Ahern, vive su segundo año de mandato intentando que no le perjudiquen los escándalos que suceden en su país. Charles Haughey, que había sido primer ministro durante los años ochenta y encargado de las finanzas del actual partido del Gobierno, fue procesado por corrupción y blanqueo de dinero, aunque, por el momento, el caso no ha salpicado a ninguno de los pesos pesados del actual Gobierno.

Las relaciones irlandesas con la Unión Europea se han enturbiado a raíz del proyecto de ampliación, ya que Irlanda se opone frontalmente a que la Unión se amplíe hacia el Este porque el país necesita las ayudas procedentes de Bruselas y los fondos de cohesión. Este dinero le ha permitido llegar a una media de crecimiento del 6’3% entre 1987 y 1997 y hasta del 9% en 1998. La previsión para1999 era de entre el 6% y 7%, cifra que triplicaría el resultado de la vecina Gran Bretaña.

Irlanda ha aprovechado la buena coyuntura económica y ha decidido reducir los impuestos, un 10%, a las empresas extranjeras para que se instalen en el país. Este hecho ha molestado en Bruselas, que le ha dado un toque de atención al considerar que este incentivo es competencia desleal con respecto a los otros países de la Unión. Aun así, Irlanda se ha convertido en un importante centro de actividades informáticas y tecnológicas, que le ha ayudado a situar el índice del paro en un 5,8% en 1999, cuando en 1998 era del 7,3%. Los expertos, sin embargo, señalan que ha sido este mismo optimismo económico lo que ha hecho disparar la inflación hasta el 3,9% a finales de año, el índice más elevado entre todos los países de la UE.

((Texto traducido del catalán por Juan Salvador Martínez)

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