Anuario 1999

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Italia
Itàlia renueva a los protagonistas políticos para intentar olvidar su pasado
Isidor Torres

Azeglio Ciampi, de setenta y ocho años, es el nuevo presidente de la República Italiana desde el 13 de mayo. Fue escogido en primera vuelta, con el apoyo del Gobierno y de la oposición. Este consenso en la votación del décimo presidente de la República, poco usual en la política italiana, es el referente que marca el cambio que Italia quiere hacer para olvidar la extorsión y el silencio de la indestructible mafia.

Bettino Craxi, presidente del Gobierno Italiano entre 1983 y 1987, falleció el 19 de enero en Túnez, donde estaba desde 1994, cuando huyó de Italia para escapar de la justicia, que le perseguía por corrupto y por financiar ilegalmente su partido, el PSI (Partido Socialista de Italia). Craxi hacía tiempo que quería volver a Italia para operarse, pero la justicia no llegó a conmutar nunca las penas que recaían sobre él.

Cara y cruz, presente y pasado. Estas dos personalidades no son las dos únicas que simbolizan el deseo de cambio en Italia. Romano Prodi se ha erigido, este 1999, en el orgullo de la política italiana al ser designado presidente de la Comisión Europea; Emma Bonino, del Partido Radical de izquierdas, ha causado furor al anunciar su futura candidatura en las elecciones legislativas, y el primer ministro D’Alema ha acabado el año formando un nuevo Ejecutivo que pretende ser dinámico y reformista: el Gabinete D’Alema II.

En el otro lado, encontramos al ex ministro Giulio Andreotti, siete veces primer ministro italiano, exculpado por la justicia del asesinato de un periodista, por el que pedían que cumpliera una condena 15 años de prisión; Berlusconi, quien también ha conseguido librarse del fraude fiscal, del que era acusado; el asesor de D’Alema, Fabrizio Rondolino, que dimitió por ser aficionado a la pornografía; y por último, dos altos cargos del Gobierno, los dos del UDR (Unión Democrática para la República), que fueron detenidos por contactar con la mafia.

Todo esto, el mismo año en el que en Sicilia rebrotó la violencia y cinco jóvenes, de entre 20 y 30 años, fueron tiroteados un mes después de que la policía hubiera detenido a 60 miembros de la Cosa Nostra en la isla mediterránea.

Con esta situación, el Gobierno de D’Alema continúa animado para emprender la reforma institucional que hace años que persigue. La reforma electoral, una de las principales modificaciones que pretende, enfrentó a los partidos pequeños y a los grandes (partidarios del sistema mayoritario), de manera que la disputa finalizó con la convocatoria, por parte del Partido Radical, de votaciones populares, en forma de referéndum, para validar todos los puntos referentes a la reforma institucional.

Pero además de estas consultas, en Italia lo único que ha cambiado ha sido el Gobierno. El 20 de diciembre, D’Alema dimitió para acortar la crisis de Gobierno y Azeglio Ciampi le encargó que volviera a formar Gobierno, por lo que llegó el D’Alema II. ...


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