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Bielorrusia
Lukashenko consolida su poder político tras una farsa electoral
Laura Jimeno

Ni las advertencias de los países extranjeros ante unas elecciones antidemocráticas ni las multitudinarias manifestaciones de la oposición bielorrusa contra el régimen dictatorial del presidente Alexandr Lukashenko evitaron que ganara las elecciones parlamentarias del 15 de octubre con el 99% de los votos.

La revuelta en Yugoslavia para expulsar a Slobodan Milosevic del poder animó a la oposición bielorrusa a celebrar una marcha de protesta contra el “régimen policial” de Lukashenko y la farsa electoral de sus comicios. La manifestación, llamada “Marcha por la Libertad-3”, marcó el inicio de la campaña política otoñal “Boicot-2000”, que pretendía unir las voces disidentes de la oposición superando las divergencias que había en su seno y pedir a la población una abstención masiva en las urnas. Sin embargo, tal y como había predecido Lukashenko, el 60,6% de los bielorrusos acudió a los colegios electorales.

Algunos partidos políticos de la oposición decidieron no presentarse a estas elecciones, porque auguraban un fraude en los resultados de unos comicios que renuevan la obediente Cámara de Diputados formada por Lukashenko tras el polémico referéndum constitucional de 1996, en el que reforzó al máximo su poder, prolongó su mandato hasta el año 2001 y disolvió el antiguo Parlamento bielorruso unicameral, de mayoría opositora, que era considerado legítimo por los organismos internacionales.

Las autoridades decidieron no prohibir esta protesta, convocada por el Frente Popular y el Partido Cívico Unificado (PCU), en la que participaron sólo unas 5.000 personas y no hubo graves incidentes. Estos dos partidos políticos, que renunciaron a participar en los comicios, también organizaron las dos anteriores “Marchas por la Libertad” en Minsk: la de octubre, que fue disuelta violentamente por la policía, y la de marzo, que transcurrió sin incidentes tras los avisos de Occidente al Gobierno bielorruso para que no reprimiera manifestaciones pacíficas si quería mantener sus relaciones con Europa y Estados Unidos. Varios observadores extranjeros asistieron a este acto de protesta, que reclamaba un “auténtico” diálogo político a las autoridades. Los manifestantes también querían mostrar sus temores ante la creación del Tratado “Estado Aliado” entre Bielorrusia y Rusia. Un acuerdo de “unificación” económica y militar, firmado el 25 de diciembre de 1998, que permitirá a Lukashenko participar en las elecciones de Rusia.

El régimen de Lukashenko

Desde que Alexandr Lukashenko, antiguo capataz agrícola soviético que sentía admiración por Stalin, llegó al poder, en 1994, ha impuesto un régimen dictatorial que reprime cualquier manifestación contraria a su autocracia. Los intentos fallidos de los países extranjeros por democratizar Bielorrusia consiguieron que Lukashenko confiscara los terrenos de las embajadas extranjeras y expulsara a una veintena de embajadores occidentales en 1998.

También ha hecho desaparecer físicamente a miembros de la oposición, ha cerrado los medios de comunicación no adictos o que han publicado informaciones sobre la oposición, y los que protestan contra el régimen y reclaman la libertad de expresión son torturados y condenados, según un informe de Amnistía Internacional.

Con la crisis financiera rusa del verano de 1998, disminuyó el comercio exterior, se incrementó la inflación hasta un 73%, cayó la moneda, descendió sensiblemente la producción agrícola e industrial, y aumentó el déficit comercial.

Bielorrusia se ha aislado voluntariamente, el Gobierno ha impuesto normas que desalientan cualquier inversión extranjera, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y las asociaciones de derechos humanos luchan por acabar con las injusticias y conseguir que Bielorrusia sea una verdadera democracia.

Cronología año   2000

26 de enero. El presidente en funciones de Rusia, Vladimir Putin, y el de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, anuncian la entrada en vigor del Tratado “Estado Aliado” que firmaron en diciembre para conseguir la integración económica y militar de los dos países.

25 de febrero. Estados Unidos aconseja a Lukashenko que no reprima las manifestaciones pacíficas previstas si no quiere perjudicar sus relaciones con Europa y EEUU.

15 de marzo. La oposición bielorrusa celebra la manifestación de protesta contra el régimen de Lukashenko “Marcha por la Libertad-2”.

19 de mayo. El ex primer ministro bielorruso, Mijail Chirguir, uno de los líderes de la oposición, es condenado a tres años de prisión por “abuso de poder y perjuicio contra el Estado”. Chirguir rechaza los cargos y afirma que es un pretexto para desplazarlo del escenario político del país.

14 de junio. Un informe de Amnistía Internacional denuncia la desaparición de relevantes dirigentes opositores en vísperas de actos de protesta, el aumento de presos de conciencia y presiones contra los medios independientes.

4 de septiembre. Cuba y Bielorrusia firman un acuerdo de colaboración económica y comercial. Lukashenko dice que intentará que Cuba tenga en Bielorrusia un trampolín en Europa.

18 de septiembre. La Unión Europea pide a las autoridades bielorrusas que clarifiquen la desaparición del opositor Victor Gontchar, cuyo rastro se perdió hace un año en Minsk.

1 de octubre. La oposición bielorrusa celebra la manifestación “Marcha por la Libertad-3” para denunciar la farsa electoral.

16 de octubre. El régimen dictarorial de Lukashenko gana las elecciones parlamentarias de Bielorrusia.

17 de octubre. La Unión Europea lamenta que Lukashenko no hiciera caso de sus advertencias porque los comicios no fueron democráticos.


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