Anuario 2002

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Burundi
Los acuerdos con los rebeldes no favorecen a los refugiados
Josep M. Villagrasa

Burundi ha terminado el 2002 habiendo pactado un alto el fuego con tres de las cuatro facciones hutu rebeldes en el país. El gobierno de transición interétnico, liderado por el presidente tutsi Pierre Buyoya, no ha conseguid estabilizar la situación del país. La guerrilla del Frente de Liberación Nacional (FNL) d’Agathon Rawasa sigue en activo y el problema de los refugiados y desplazados dentro y fuera del país no ha hecho más que empeorar. El Ejército, de mayoría tutsi, continua maltratando a la población hutu dentro los campos de refugiados mientras que las guerrillas obligan a los tutsis a abandonar sus hogares.

La vida de los ciudadanos de Burundi se podría comparar con bastante facilidad con una montaña rusa de esperanzas y desilusiones. Compartiendo muchas similitudes con la vecina Ruanda, el país también tiene una población formada por las etnias hutu y tutsi, enfrontadas históricamente. Burundi, sin embargo, no ha sufrido ningún choque similar al del genocidio de 1994 en Ruanda. Su historia ha sido una agonía mucho más lenta de matanzas y juegos de poder macabros entre una y otra etnia. Tanto podían morir 350.000 hutus, como paso el 1971 bajo el régimen tutsi del capitán Micombeo, como se podían matar a decenas de miles de partidarios del Partido de la Unidad y el Progreso Nacional (UPRONA), de mayoría tutsi, después del asesinato del presidente hutu Melchor Ndadaye el 1993. En esta última ocasión, además, también se produjo uno de los fenómenos que ha marcado la naturaleza del país en los últimos nueve años: el éxodo. 700.000 personas, la mayoría hutus, hubieron que desplazarse de sus tierras o huir directamente al extranjero. El 2002, el número ha incrementado hasta un millón de desplazados en el interior del país y medio millón más de refugiados en las naciones vecinas.

La tensión entre las dos etnias siempre ha existido y lo ha hecho con una virulencia mucho más prolongada que en la vecina Ruanda. Burundi, además, ha tejido unos órganos de poder adaptados a esta realidad que han intentado durante años, desde uno u otro bando, reconciliar diferencias. Así, los partidos políticos, aun y mantener un predominio étnico, siempre han incluido a miembros de las dos tribus. Donde se ha notado la división tribal, sobretodo desde 1993, ha sido a nivel de enfrentamientos armados. Los tutsis se han hecho con el control del Ejército y los hutus han creado guerrillas para luchar contra el poder. La creación de un gobierno interétnico el noviembre del 2001 solo ha conseguido calmar los choques tribales dentro del ámbito de la política.

El 2002, si embargo, empezó con un clima político prometedor. El Gobierno de transición funcionaba desde hace un mes y los choques con las cuatro facciones guerrilleras en activo en el país se habían enfriado notablemente. La aplicación de este modelo político, además, venía dado por la aplicación de los acuerdos de Arusha de agosto del 2000 donde 18 facciones diferentes decidían dejar las armas y formar un gobierno común. El presidente de Burundi, el tutsi Pierre Buyoya, cedía a la promesa de formar un Gobierno hutu y tutsi ...

Cronología año   2002

1 noviembre 2001. Inauguración del Gobierno de transición determinado por los acuerdos de Arusha del año 2000. Los grupos hutus rebeldes del FNL y el FDD se siguen oponiendo a esta resolución.

13-15 enero 2002. Acuerdo entre los gobiernos de Burundi, Tanzania y l’UNHCR sobre el plan de repatriación voluntaria de 345.000 refugiados burundeses alojados en Tanzania.

4 febrero. Amnistía Internacional insta al Gobierno de transición a actuar contra la tortura y la impunidad de las fuerzas policiales y del Ejército.

15 marzo. 25.000 refugiados burundeses en Tanzania se acogen al plan impulsado por los gobiernos de Tanzania, Burundi y la UNHCR.

4 junio. Human Right Watch acusa al gobierno de desplazar a la fuerza 30.000 civiles durante el último mes en la región del este de Ruyigi. La situación en los campos de refugiados dentro del territorio vulnera los Derechos Humanos.

13 junio. Choques militares dificultan la campaña destinada a vacunar tres millones de niños de polio en Burundi.

18 junio. La Unión Africana y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas expresan su apoyo al gobierno transitorio y llaman a los grupos rebeldes a establecer un acuerdo de alto el fuego.

21 junio. Promulgada 12 penas de muerte mientras una Asociación de defensa de los prisioneros denuncia la violación sistemática de los Derechos Humanos.

13 julio. Ministro de defensa Cyrille Nadayirukiye acusa a Tanzania de ayudar a los rebeldes con material, logística y entrenamientos. Su omónimo tanzano lo desmiente.

6 agosto. Gobierno y facciones rebeldes del FDD negocian en Tanzania. El FNL se niega a negociar si no es con los militares. Facción minoritaria del FDD acaba firmando un acuerdo mientras sus compañeros atacan Giteba.

29 agosto. Nuevo recorte de la libertad de prensa e Burundi censurando estaciones de radio y cerrando servidores de internet.

10 septiembre. Matanza en el pueblo de Kiramo, habitado por la comunidad Itaba. El número de muertos puede llegar a las 1250 víctimas (100 según las fuentes oficiales).

24 septiembre: Un informe de Amnistía Internacional denuncia la justicia juvenil en Burundi. Hay 200.000 menores en los campos de refugiados y se calcula un alto número de asesinatos de menores a manos de militares y rebeldes.

1 octubre. El plan del gobierno tanzano y burundés y la UNHCR de repatriación de refugiados fracasa mientras aumenta la corriente de burundeses que huyen hacia Tanzania.

7 octubre. (conversaciones de paz en Dar es Salam) Los líderes de las facciones minoritarias del FDD, Jean Bosco Ndayikengurukiye, y del FNL, Alain Mogarabona, firman un acuerdo para introducir sus tropas en el Ejército.

9 octubre. El FMI aprueba un crédito de emergencia de 13 millones de dólares para apoyar el plan de reconstrucción y recuperación económica de Burundi.

21 octubre. El Gobierno de Burundi reactiva las negociaciones de Dar es Salam con las facciones minoritarias de Pierre Nkuruninza, del FDD, y d’Agathon Rawasa, del FNL.

8 noviembre. Conversaciones de Dar es Salam acaban sin un acuerdo.

3 diciembre. El presidente Pierre Buyoya (tutsi) y el líder de la facción rebelde del FDD Pierre Nkurunziza (hutu) firman un alto el fuego y acuerdan renegociar la representatividad de los hutus y los tutsis en el gobierno de transición.


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