Irak
Posición de la Iglesia católica: Juan Pablo II, un contundente 'no' a la guerra
Marta Caseny

El Papa Juan Pablo II ha alzado su voz con contundencia para decir no a la guerra contra Irak. Y las gestiones diplomáticas que ha llevado a cabo, así como también la firmeza de su oposición al ataque militar liderado por los EE.UU. para derrocar al régimen de Sadam Husein, le han valido muchas alabanzas.

Desde el inicio de la crisis iraquí el Vaticano ha adoptado una postura claramente opuesta a cualquier intervención armada. El Papa ha desplazado a dos enviados especiales, los cardenales Etchegaray y Laghi a Bagdad y Washington, respectivamente, para intentar mediar en la crisis y evitar el inminente ataque. También ha recibido en el Vaticano al viceprimer ministro iraquí, Tarek Aziz, y ha intentado en repetidas ocasiones, reuniéndose con otros actores del conflicto, como el presidente del Gobierno español, José María Aznar, el primer ministro británico, Tony Blair, y el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, una imposible mediación para evitar un baño de sangre en Irak.

Antes del inicio de la crisis de Irak la salud del Papa empeoraba día a día. Sus intervenciones públicas y sus viajes habían disminuido ostensiblemente y el deterioro físico y anímico de Juan Pablo II se hacía evidente. Pero desde que la crisis en Irak se convirtió en tema estrella de la agenda política internacional, el Papa parece haber recuperado la energía de antaño.

Las reuniones mantenidas con los cardenales enviados en misión diplomática, las reuniones mantenidas con los jefes de Gobierno español y británico y con el viceprimer ministro iraquí, y los discursos pronunciados a lo largo de la crisis son una muestra del nuevo vigor del que parece gozar Juan Pablo II.

Durante sus intervenciones ha hablado con firmeza y sus palabras sonaban claras. Nada que ver con la imagen a que últimamente tenía acostumbrados a sus fieles: con la cabeza ladeada y la voz apenas perceptible. Su mejoría le permite ahora una lucha más acérrima por la paz. Y tras la crisis, Juan Pablo II ha mantenido su agenda de viajes: España, Bosnia, Croacia, Eslovaquia y Mongolia.

La actividad diplomática de Juan Pablo II para frenar la crisis de Irak no es un hecho aislado o nuevo. Durante la primera invasión de Irak en 1991, el Papa también condenó la guerra, aunque entonces la opinión pública occidental no respondió como lo ha hecho en la actual situación.

La primera acción contra la guerra en Irak que llevó a cabo el Papa fue recibir al viceprimer ministro iraquí, Tarek Aziz (miembro de la minoría cristiana de su país), el 14 de febrero. La fecha en que el Papa recibió a Aziz coincidió con el día en que los inspectores de desarme de la ONU, Hans Blix y Mohammed El Baradei, presentaron el segundo informe ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Pero ya antes, Juan ...


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