Irak
Irak: El permanente doble lenguaje de Sadam
Xavier Viladot

Desde que la ONU aprobó, el 8 de noviembre de 2002, la resolución 1.441 para el desarme de Irak, el régimen de Sadam Husein llevó un doble juego en esos meses de protocolo prebélico parecido al que puso en marcha antes del estallido de la anterior guerra del Golfo, en 1991. Por un lado, nadie podrá discutir las concesiones hechas por las autoridades iraquíes, que acabaron aceptando todos los dictámenes de la resolución y colaborando al menos parcialmente con los inspectores de la ONU. Pero esta cooperación siempre llegó en el último momento, agotando los plazos, y parecía responder a la voluntad de hacer ver a la opinión pública mundial que Irak cumplía con lo impuesto por Naciones Unidas y que si los Estados Unidos iban a poner en marcha una guerra lo harían al margen de la legalidad internacional establecida.

El oro negro de Irak

Una compleja división étnico-religiosa

Sadam Husein: el gobierno del terror

Tarek Aziz, la cara amable del régimen

Irak se mostró contrario desde el principio a la resolución 1.441 afirmando que ésta llevaría a una nueva guerra en la región y que respondía a los deseos imperialistas estadounidenses. Sadam defendió en todo momento no poseer armas de destrucción masiva ni tener relaciones con ninguna red terrorista internacional. Éstas eran las principales acusaciones de Washington, pero los dirigentes iraquíes nunca las aceptaron. Cuando el 5 de febrero de 2003 el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, exhibió en la ONU pruebas para demostrar que Irak poseía armas de destrucción masiva, el embajador iraquí en dicho organismo, Mohammad al-Duri, respondió calificando las acusaciones de Powell de "totalmente desfasadas de la realidad" y mandando una carta al secretario general, Kofi Annan, en la que manifestaba que el ataque contra su país constituía una violación de las leyes internacionales. El 17 de noviembre de 2002, fecha en que llegaron los primeros inspectores a Bagdad, el viceprimer ministro iraquí, Tarek Aziz, afirmó que "las inspecciones harán aflorar las mentiras de los EE.UU." Aziz, que fue una de las voces más activas del bando iraquí en esos meses, también declaró que "nadie en su sano juicio puede creer que Irak tenga armas de destrucción masiva y que éstas sean una amenaza para el pueblo norteamericano" y añadió que "Washington busca excusas para su proyecto de dominación de Oriente Próximo".

Lo cierto es que Irak fue cumpliendo todos los pasos que se le exigieron: primero aceptó la resolución, después presentó el informe sobre sus arsenales, también aceptó los vuelos de inspección de los aviones espía norteamericanos U-2 y finalmente destruyó gran parte de sus misiles Al Samud 2 aún sabiendo que el ataque era inminente. Y además, en tres meses de inspecciones no se pudo demostrar la tenencia de armas de destrucción masiva por parte del régimen.

Pero no todo lo que encontraron los inspectores fueron facilidades. El régimen de Sadam colaboró pero lo hizo siempre llevando al límite los plazos, intentando dilatar los acontecimientos, y cuando no le quedaba otra salida. La impresión es que fue cediendo poco a poco en algunas cuestiones por la asfixiante presión norteamericana. Además, los dirigentes iraquíes acusaron en repetidas ocasiones a los inspectores de la ONU de espiar para EE.UU. e Israel por compilar listas de científicos, realizar interrogatorios inadecuados y recoger información sobre armas legítimas. Con el paso de los meses, y ante la inminencia de la guerra, la posición de Sadam se fue radicalizando. El dirigente iraquí apeló al orgullo de su pueblo y no cesó de asegurar que los invasores encontrarían un infierno en las calles de Bagdad y que sus tropas se acabarían alzando con la victoria. "Defenderemos la gloria de la civilización iraquí", advirtió Sadam.

Respecto a la posición del Gobierno español de apoyar los planes belicistas de George W. Bush, las autoridades iraquíes se mostraron contrariadas e intentaron persuadir a Aznar de que cambiara su postura apelando a las buenas relaciones bilaterales que históricamente han tenido los dos países y afirmando que el Gobierno español "también será responsable si decide participar en este crimen".

En definitiva, Sadam intentó cumplir todas las exigencias que se le impusieron para que EE.UU. y sus aliados no tuvieran el apoyo internacional y para mostrar la ilegalidad de esta guerra. Pero a la vez quiso mantener una imagen de firmeza ante su pueblo a pesar de ser consciente que la invasión norteamericana iba a suponer su caída definitiva.

Cronología  

Noviembre 2002

Día 8. La ONU aprueba la resolución 1.441 para el desarme de Irak. Las autoridades de dicho país afirman que la resolución conducirá a "una nueva guerra en el Próximo Oriente".

Día 9. Los dirigentes iraquíes piden unos días para estudiar la resolución y dar una respuesta.

Día 12. El Parlamento de Irak rechaza la resolución de Naciones Unidas y deja en manos de Sadam la decisión final.

Día 13. Irak acepta incondicionalmente la resolución 1.441. El ministro de Asuntos Exteriores iraquí, Naji Sabri, afirma en una carta dirigida al secretario general de la ONU, Kofi Annan, que su país "acepta el retorno de los inspectores" y que "Irak no tiene ni tendrá ninguna arma de destrucción masiva".

Día 18. Llega a Irak la primera avanzadilla de inspectores de la ONU.

Día 25. El resto de inspectores llegan a Bagdad.

Diciembre 2002

Día 4. Las autoridades iraquíes acusan a los inspectores de espiar para EE.UU. e Israel.

Día 7. Irak presenta un informe de 12.000 páginas sobre sus arsenales, en cumplimiento de lo estipulado en la resolución 1.441. En dicho informe Irak reitera que no dispone de armas de destrucción masiva y revela qué países le ayudaron a fabricar armas, poniendo en entredicho a algunos miembros del Consejo de Seguridad de la ONU. Además, Sadam pide perdón públicamente por primera vez por la invasión de Kuwait.

Día 15. EE.UU. afirma que Irak ha mentido en su informe y que el texto "tiene omisiones tan grandes que dejarían pasar un tanque".

Día 22. Irak invita a los agentes de la CIA a inspeccionar lugares sospechosos de albergar armas prohibidas.

Enero 2003

Día 2. Tarek Aziz pide al Gobierno español que no apoye la guerra y afirma que su postura es un "error político y moral".

Día 9. El inspector jefe de la ONU para el desarme de Irak, Hans Blix, informa al Consejo de Seguridad que su equipo no ha encontrado pruebas concluyentes de que Bagdad almacene armas de destrucción masiva.

Día 11. La oposición iraquí manifiesta que es posible llevar la democracia a Irak sin la intervención de los EE.UU.

Día 12. Sadam apela a la solidaridad árabe para frenar la agresión norteamericana.

Día 16. Los inspectores hallan once cabezas de misiles vacías en "excelente" estado en un búnker construido en los años noventa.

Día 20. Blix logra un acuerdo por el que Irak facilitará más información y permitirá que se interrogue a científicos.

Día 27. Los inspectores informan ante el Consejo de Seguridad de que hasta el momento no hay pruebas de que Irak tenga armas de destrucción masiva y piden más tiempo.

Febrero 2003

Día 1. Irak amenaza con un infierno en las calles de Bagdad y con mártires suicidas dentro y fuera del país en caso de guerra.

Día 5. El secretario norteamericano de Estado, Colin Powell, muestra en Naciones Unidas grabaciones e imágenes de los servicios secretos para demostrar que Irak conserva armas de destrucción masiva y tiene vínculos con Al Qaeda. Once de los quince miembros del Consejo resaltan la necesidad de verificar la información y apoyan que sigan las inspecciones.

Día 10. Irak autoriza los vuelos de inspección de aviones espía U-2 sobre su territorio.

Día 11. Expertos internacionales verifican que los misiles Al Samud 2 superan en 40 kilómetros el límite de alcance permitido.

Día 14. Hans Blix y Mohammed El Baradei piden más tiempo tras afirmar que hasta el momento no han hallado armas de destrucción masiva en Irak y han detectado una mayor cooperación de Bagdad. El viceprimer ministro iraquí, Tarek Aziz, asegura a Juan Pablo II en el Vaticano que Irak colaborará con la comunidad internacional "especialmente en materia de desarme".

Día 15. Kuwait declara "zona militar" las dos terceras partes de su territorio, donde EE.UU. tiene ya casi 50.000 soldados.

Día 24. Sadam se niega a destruir sus misiles Al Samud 2.

Día 28. Blix entrega a los miembros del Consejo de Seguridad un informe en el que se deja constancia de la necesidad de más tiempo y de una colaboración "activa" por parte iraquí.

Marzo 2003

Día 1. Irak destruye cuatro misiles Al Samud 2 y seis más al día siguiente.

Día 2. El régimen hace un nuevo gesto al facilitar a los inspectores detalles precisos de su desarme químico y biológico.

Día 7. Blix presenta un informe en el que subraya los progresos de la cooperación iraquí y aboga por que sigan las inspecciones.

Día 16. Sadam Husein advierte de que si Irak es atacado la guerra se extenderá por todo el mundo, "en el cielo, en la tierra y en el mar".

Día 17. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, anuncia la retirada de los inspectores de Irak.

Día 18. Bush se dirige a los Estados Unidos para advertir a Sadam que la última oportunidad para evitar la guerra es su exilio y le da 48 horas de plazo. Sadam rechaza el ultimátum.

Día 20. Estalla la guerra.


Periodismo Internacional © 2019 | Créditos
Facultat de Comunicació Blanquerna - Universitat Ramon Llull