Anuario 2003

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Lula modifica el esquema de Gobierno pero mantiene sus políticas y el apoyo de los ciudadanos
Xènia Plaza

Luiz Inácio Lula da Silva accedió al cargo de presidente después de ganar las elecciones como candidato del Partido de los Trabajadores (PT), de izquierdas. En el momento de su victoria, el 27 de octubre de 2002, Lula exclamó: “la esperanza ha ganado al miedo”. Meses después, parece que la energía del presidente no ha disminuido, pero las reformas y políticas anunciadas no han sido tan fáciles de aplicar como se había predicado en la campaña electoral. Su programa estrella, Hambre Cero, se ha visto dificultado por la sobrecarga de burocracia, y las tensiones dentro de su partido se han evidenciado a lo largo del año. A Lula las cosas no se le presentan fáciles y tendrá que dar nuevos impulsos a sus acciones (que no a sus palabras) para que el electorado brasileño no pierda la confianza en lo que se había convertido en la nueva fe de la población brasileña, latinoamericana y, hasta de todos los movimientos de izquierda del mundo.

Hasta ahora, la política del líder brasileño se ha basado en tres ejes: el combate contra el hambre mediante el programa Hambre Cero, la reforma de la Seguridad Social y la reforma tributaria. Cada una de estas iniciativas han tenido sus obstáculos.

El programa Hambre Cero, gran emblema de Lula durante su campaña electoral y en su investidura como presidente de Brasil, avanza cada vez con más lentitud y problemas. La intención de este proyecto es dar una ayuda de 15 y 30 euros mensuales a 11 millones de familias, o sea, unos 50 millones de pobres, de aquí al 2006. En primer lugar, desde diferentes posicionamientos políticos, incluido el PT, se piensa en el programa como una solución a corto plazo y que hubiera sido mejor apostar por una política de creación de empleo y no centrar los esfuerzos en una política tan asistencial. Los datos recogidos hasta ahora indican que la ayuda de 15 euros a las familias más pobres ya llega a un millón de ellas, pero aun falta mucho para llegar al objetivo. De hecho, a finales de año se preveía que estas ayudas llegaran a dos millones de familias. Sí que se tiene que decir que en los últimos meses los datos han mejorado muchísimo, ya que en el mes de mayo, las ayudas llegaban a 96.000 familias. Los analistas señalan que la burocracia es una de las mayores dificultades con las que choca el programa. Por otra parte, la oposición también ha declarado que, según sus cálculos, el coste de cada real (moneda brasileña) que se ha distribuido, cuesta al Gobierno 1,77 reales en costes administrativos.

Por si esto fuera poco, la Administración brasileña cuenta con más problemas. Cada Estado tiene sus programas sociales, y algunos se muestran reticentes a aplicar el programa y quieren continuar con sus propias estrategias. Esto no únicamente afecta al programa Hambre Cero sino que implica a las cuatro estrategias planteadas por Lula para mejorar y erradicar la situación de pobreza del país. Este conjunto de políticas, llamadas Bolsa-Familia, incluye el Bolsa-Escuela, Bolsa-Alimentación, el cesto alimenticio y la ayuda al gas. El objetivo es “dar a todos los brasileños dignidad y autoestima, ofreciéndoles posibilidades de trabajo, educación y sanidad”, declara el propio Lula. Aun así, muchos ven el programa como una reforma de caridad que no ayuda a construir una verdadera fuente de futuro para Brasil.

El otro punto en discordia en la política del nuevo Gobierno ha sido la reforma de la Seguridad Social. La estructura ...

Cronología año   2003

1 de enero. Luiz Inácio Lula da Silva, candidato del Partido de los Trabajadores, toma posesión del cargo de presidente de la República.

7 de enero. El presidente Lula ordena dar títulos de propiedad a los habitantes de las favelas.

31 de enero. Lula presenta su plan Hambre Cero, que consiste en una ayuda de 30 dólares mensuales a los 44 millones de familias brasileñas que son pobres.

14 de febrero. Acusan al ministro de Transportes, Anderson Adauto, de haber desviado 600.000 euros de las cuentas públicas junto con el alcalde de Iturama. La gobernadora de Río de Janeiro también fue acusada a mediados de enero de un caso de corrupción.

10 de marzo. miembros del Movimiento de los Sin Tierra (MST, que defensa una redistribución igualitaria de la tierra en Brasil) comienza a ocupar otra vez fincas latifundistas y da por terminada la tregua que había ofrecido al nuevo presidente.

10 de abril. Lula mantiene el apoyo de los mercados y de los empresarios cuatro meses después de acceder a la presidencia.

14 de mayo. El Gobierno presenta la reforma de la Seguridad Social, que fijará una edad mínima de jubilación y que reducirá las pensiones de los funcionarios.

19 de mayo. Dos universidades brasileñas practicarán una política de discriminación positiva al reservar el 50% de sus plazas para negros, que representan más de un 60% de los pobres del país.

14 de junio. El FMI concede un crédito de 9.300 millones a Brasil.

17 de junio. Los funcionarios del poder Judicial organizan las primeras movilizaciones para protestar contra la reforma de la Seguridad Social que Lula presentó en el mes de mayo.

12 de julio. Los funcionarios judiciales (apoyados por otros trabajadores del sector público) organizan una huelga para intentar frenar la aprobación de la reforma de la Seguridad Social.

19 de julio. Tres diputados del Partido de los Trabajadores (PT) apoyan la huelga de los funcionarios. Comienzan las tensiones entre el ala más izquierda del partido y el sector más moderado que parece liderar Lula.

22 de julio. Más de 15.000 jueces se añaden a la huelga.

6 de agosto. La Cámara Baja brasileña aprueba la reforma de la Seguridad Social.

6 de septiembre. Lula consigue apoyar la reforma tributaria con la ayuda de los diputados del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), de centro derecha.

14 de noviembre. El presidente Lula anuncia cambios en el Gobierno a principios de 2004, entre los que podría estar la entrada en el Gabinete del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).

17 de diciembre. La expulsión de tres diputados del PT por no votar las reformas propuestas por Lula divide a los miembros del partido gobernante.


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