Anuario 2003

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La oposición destituye a Sheverdnadze
Montse Bofill

Mijaíl Saakashvili, líder del partido ultranacionalista y anti-ruso Movimiento Nacional, ha encabezado la revuelta que ha provocado la dimsión del presidente georgiano, Eduard Shevardnadze. Sus seguidores intensificaron las revueltas y las huelgas de hambre a partir de las elecciones del 2 de noviembre, que fueron descaradamente fraudulentas, y a finales de año, cuando Saakashvili se estaba perfilando como el nuevo dirigente del Estado georgiano, prometió que reunificaría el territorio georgiano y aumentaría la seguridad del país. En sus 11 años de gobierno, Shevardnadze no ha podido controlar la corrupción y la inseguridad que reinan en el país. Y es que los secuestros y el tráfico de drogas, protagonizados por los grupos paramilitares del país, son unos de los principales problemas del país.

La Región Autónoma de Abjazia

EE.UU. empieza la construcción de la nueva ruta para el petroleo

Las elecciones poco transparentes del 2 de noviembre han sido el detonante para que el presidente Shevardnadze dimitiera el día 22 del mismo mes. Estos 20 días corresponden al tiempo que la Comició Central de Elecciones (CEC) ha tardado en dar los resultados finales de las elecciones, y por lo tanto, que la oposición ha necesitado para organizar la revuelta.

Los conflictos y las manifestaciones para pedir unas elecciones justas ya empezaron este año, con las manifestaciones del movimiento revolucionario juvenil Kmara (partidarios del partido Movimiento Nacional de Saakashvili) y las advertencies de la comunidad internacional para qué Shevardnadze cumpliera unos mínimos democráticos, un de los grandes requisitos que ha pedido EE.UU. a cambio de su ayuda. Probablemente si las elecciones hubieran sido trasparents, Mijahíl Saakashvili habría sido el ganador de los comicios.

Esta situación, sumada a los escándalos de corrupción en los que Shevardnadze ha estado directamente involucrado, explican, en parte, el descontento de una población que se ha levantado contra unas elecciones poco transparentes. Aunque se tiene que tener en cuenta que la poca transparencia en las elecciones estatales ha sido una tónica común en la gran mayoría de los gobernantes del Cáucaso. Sin ir más lejos, este año también ha habido elecciones en Azerbayan y en Armenia, y en ambos países las elecciones han estado manipuladas por los jefes de Estado pertinentes.

El presidente georgiano usó varios métodos fraudulentos para ganar las elecciones, como el de impedir que entre un 20% y un 50% de los electores apareciera en las listas (y por lo tanto, no han podido votar) o cerrar dos colegios electorales. Y por si fuera poco, el recuento de las elecciones la encabezó la CEC (Comisión Central de Elecciones), bajo la influencia de Shevardnadze, hecho que ha enojado a la comunidad internacional. La misma OSCE (Organización por la Seguridad y la Cooperación a Europa) lamentó las irregularidades evidentes en el proceso electoral.

El frente de la oposición está formado por ocho partidos, de los cuales, tan sólo cuatro han superado el 7% de la barrera legal para poder acceder al Parlamento. El partido que conseguió más votos, tras Nueva Georgia (el partido que creó a última hora Shevardnadze), fue la Unión Renacentista, capitaneada por Aslán Abachidze, principal líder de la región autónoma de Adjaria, que debido a su voluntad para conseguir la independencia de la región, defiende ...


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