Anuario 2003

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Georgia
La oposición destituye a Sheverdnadze
Montse Bofill

unos intereses diferentes al resto de partidos de la oposición. En este aspecto, el Movimiento Nacional (MN) ha sido el más interesado en construir lazos con otras fuerzas opositoras.

El Bloque Burdzhanadze-Demócratas, aun cuando no consiguieron una buena posición en las últimas elecciones, tiene mucha importancia en el panorama político georgiano. Su líder es la presidenta del Parlamento, Ninó Burdzhanadze, una defensora convencida de los derechos humanos y de los valores democráticos que, como gesto de inconformidad con las últimas elecciones, incitó a su partido a renunciar a los escanyos que ganó en el Parlamento. Burdzhanadze ya marchó años atrás del partido de Shevardnadze, por no estar de acuerdo con las ideas y el talante del grupo político, cosa que la llevó a unirse con el partido Demócrata. Este inconformismo con la política del Gobierno explica el lema con el que este partido se presentó a las elecciones: ‘Georgia sin Shevardnadze’. Burdzhanadze, como presidenta del Parlamento, está haciendo la función de jefe de Estado en funciones en el periodo de tiempo entre la dimisión forzada de Shevardnadze y las próximas elecciones que, en principio, se celebrarán el día 4 de enero de 2004. El problema que tiene ahora Burdzhanadze es que, según decreta la ley, ella no puede destituir a cabeza de los ministros de Shevardnadze, y por lo tanto, ha de conseguir que lleguen a un acuerdo con el gobierno provisional para poder dirigir el país hasta que se celebren las próximas elecciones.

La situación en que se encuentra Georgia es muy inestable. Su economía está a punto de quebrar, y el índice de pobreza no hace otra cosa que aumentar. El sueldo medio de los georgianos no llega a los 40 dólares mensuales, y los pensionistas tan solo reciben 7. Aun cuando la congelación de los sueldos fue un fenòmen que vivieron todas las repúblicas exsoviètiques cuando se independizaron, Georgia no ha sabido reactivar esta economía, e incluso ha llegado al extremo de dejar de pagar, temporalmente, las pensiones.

Tras el derribo del Gobierno de Shevardnadze, los nuevos dirigentes tendrán que reactivar la economía georgiana si quieren mantener el apoyo de la población. Para hacerlo, están pidiendo ayuda económica a Europa y, sobre todo, a los Estados Unidos, puesto que su deuda externa actual supera el 60% de su PIB. Afortunadamnete, Rusia, tras la dimisión de Shevardnadze, no ha enretirado sus empresas del país.



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