Anuario 2003

Afganistán
Alemania
Angola
Argelia
Argentina
Armenia
Azerbaiyán
Bangladesh
Bolivia
Brasil
Canadá
China
Congo
Corea del Norte
Corea del Sur
Costa de Marfil
Costa Rica
Cuba
Egipto
El Salvador
Estados Unidos
Francia
Georgia
Gran Bretaña
Guatemala
Haití
Honduras
India
Israel
Italia
Japón
Jordania
Kazajstán
Kenia
Liberia
Libia
Marruecos
Mauritania
México
Mozambique
Nepal
Nicaragua
Nigeria
Pakistán
Panamá
Paraguay
Perú
Polonia
República Checa
Rumania
Rusia
Sáhara Occidental
Serbia
Siria
Sri Lanka
Sudán
Suecia
Turquía
Uzbekistán
Venezuela
Uzbekistán
Uzbekistán se quiere acercar más a EE.UU. para consolidarse como lider de Asia Central
Montse Bofill

establecer el fundamentalismo islámico en la zona, aun cuando parten de métodos de acción muy diferentes.

Hizb ut-Tahrir es un partido político que intenta abarcar a toda la comunidad musulmana de los países islámicos, y que no apuesta por la violencia como medio para conseguir sus objetivos. Actualmente la mayoría de sus miembros residentes a Uzbekistán están en la prisión y han tenido que ser las mujeres las encargadas de cubrir este hueco de militantes activos. Por otro lado, el IMU es un grupo terrorista que dispone de unos 5.000 combatientes y su líder militar, Juma Namangani, es un de los hombres más unidos a Osama Bin Laden. Está formado por extremistas islámicos, en su mayoría provenientes de Uzbekistán, y su núcleo de acción también se extiende a Kirguistan y a Tayikistán. Se tiene que entender que antiguamente estos dos países, junto con Uzbekistán, formaban la República Socialista Soviética Autónoma de Turquestan.

La postura intransigente de Karimov está fomentando que la población uzbeka apoye cada vez más a estos grupos fundamentalistas y que muchas personas se ofrezcan a esconder los militantes en su casa, dificultando enormemente la captura de estos por parte de la policía uzbeka.

Con la excusa de abolir el terrorismo, Karimov ha instaurado un régimen represivo que usa métodos tan poco lícitos como la tortura o la vulneración de la libertad de expresión. Este año, por ejemplo, ha censurado una página web que criticaba la política de su Gobierno y ha condenado a un periodista a siete años de prisión por haber publicado un artículo que defendía el fundamentalismo religioso. Por otro lado, la pena de muerte, que continúa vigente en Uzbekistán, está especialmente reservada para los acusados de formar parte de alguna banda terrorista. Los miembros de los partidos de la oposición no reciben un trato mejor por parte del presidente uzbeko. Este año, Karimov ha encarcelado y torturado al lider del partido de la oposición ERK (Libertad), desatendiendo las protestas de sus familiares que cuestionaban la legalidad de este arresto.

Página anterior


Periodismo Internacional © 2022 | Créditos
Facultat de Comunicació Blanquerna - Universitat Ramon Llull
Aviso legal | Política de protección de datos | Política de Cookies