Anuario 2004

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Polonia ingresa en la UE en medio de una grave crisis política
Laura Gamundí

2004 ha sido un agitado año político para Polonia. En pleno maratón negociador sobre la futura Constitución Europea, a dos meses y medio de las elecciones europeas y cuando faltaba poco más de un mes para el ingreso en la UE, estallaba una tormenta política que ponía al partido gobernante SLD contra las cuerdas y terminaba de desdibujar el mapa político tradicional del país. A la disolución de Solidaridad (la alianza política de la derecha) en las elecciones legislativas de 2001, debía sumarse ahora la progresiva descomposición de la izquierda.

La Alianza de Izquierda Democrática (SLD), formada por ex comunistas reconvertidos en socialdemócratas, ha experimentado una pérdida masiva de electores. Lejos queda el 41,3% de votos que en 2001 derrumbó a la alternativa derechista heredera de Solidaridad, que gobernaba desde 1997. Las razones del coma demoscópico en el que parece estar sumida la SLD se encuentran en los escándalos de corrupción, una impopular política de recortes sociales y la hostilidad que suscita el ingreso de Polonia en la UE entre algunos sectores de la población. Todo esto acabó minando la confianza que había depositado el electorado en la Alianza de Izquierda Democrática (SLD); sobre todo, en el desprestigiado primer ministro, Leszek Miller. Ante este oscuro panorama, y a raíz de los sondeos realizados, se llegó a vislumbrar la posibilidad de que la SLD no participara en las elecciones al Parlamento Europeo del 13 de junio ya que no alcanzaba el 5%, el límite establecido que permite tener representación parlamentaria.

Desde sus orígenes, la SLD padece una singular crisis de identidad. Su conversión del comunismo a la socialdemocracia siempre levantó suspicacias. Por eso algunos la perciben todavía como una formación comunista. La escisión de un grupo de notables de la Alianza de Izquierda Democrática que había anunciado la creación de otro partido, Socialdemocracia Polaca (SDL), antes de las elecciones, fue el desencadenante que acabó de rematar la crisis. El presidente de la Dieta polaca (Parlamento) y líder de la escisión, Marek Borowski, acusó a Miller de haber perdido 4,5 millones de votos. Y al poco tiempo, el primer ministro polaco, Leszek Miller, anunciaba su dimisión para el 2 de mayo, 24 horas después del ingreso de Polonia en la UE. A partir de ese momento, el presidente polaco, Alexander Kwasniewski, empezó a buscar un candidato para sustituir a Miller con el firme propósito de que a mediados de mayo pudiese conseguir los 231 votos de la Dieta (Parlamento) y evitar así la convocatoria de elecciones anticipadas. Al final, Kwasniewski eligió al encargado de administrar la ayuda extranjera para la reconstrucción de Irak, el economista Marek Belka, como sustituto del primer ministro.

La inestabilidad del partido gobernante induce a pensar en una progresiva desaparición de las dos opciones políticas esenciales (izquierda-derecha), lo que a la larga podría traducirse en una desintegración del sistema democrático polaco. Este periodo de incertidumbre ha venido ...


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