Anuario 2004

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Polonia ingresa en la UE en medio de una grave crisis política
Laura Gamundí

acompañado de un fuerte auge de formaciones populistas que paulatinamente está consiguiendo ampliar su cuota de poder en el país. Así, al mismo tiempo que las luchas internas hundían a la SLD en la miseria más absoluta, la formación populista Samoobrona (Autodefensa), liderada por Andrezj Lepper, se iba imponiendo como alternativa política. Los sondeos pronosticaban una intención de voto del 20%, el doble de lo obtenido en 2001. Hasta el momento, Samoobrona ha logrado erigirse como estandarte de una ideología antieuropeísta. Además hay que recordar que Lepper encabezó las protestas campesinas contra la política liberal de Leszek Balzerowicz, responsable del paso de la economía polaca de la planificación al mercado libre. Hoy, Lepper se muestra a los potenciales electores como un alma redentora y consciente de los miedos atávicos de la población: el comunismo, el liberalismo feroz y lo que supone la inminente modernización de Polonia (léase su ingreso en la UE).

Pese a que Lepper define su partido como un movimiento social y nacional de centro-izquierda, en numerosas ocasiones ha sido tachado de populista, fascista y demagogo. Al menos, Samoobrona (Autodefensa) no contiene los gérmenes antisemitas que sí anidan en el seno de la formación ultracatólica y nacionalista Liga de las Familias Polaca (LPR).

En las elecciones europeas abundó la abstención y el voto de castigo a los políticos tradicionales polacos. Este fenómeno abstencionista fue paralelo al aumento de votos populistas, ultranacionalistas y antieuropeos. Así lo atestiguan las cifras: los socialdemócratas lograron un 11%, bastante menos que la Liga de las Familias Polacas (LPR), con un (16%); y el 13% que consigueron los populistas de Samoobrona (Autodefensa). Los liberales de la oposición obtuvieron el 23% de votos.

Muchos analistas señalaron que el 80% de abstención derivaba del desencanto de la población polaca, muy escéptica con los políticos que han gobernado Polonia desde la caída del muro. Esto también es extensible al resto de nuevos socios del bloque soviético que ingresaron en la Unión.

La buena salud de la economía polaca sirve como contrapunto a la desastrosa vida política del país. Un crecimiento del 6,9 % del producto interior bruto (PIB), una baja inflación y el fuerte incremento de las exportaciones dan prueba de ello. No obstante, estos síntomas de recuperación económica contrastan con unas alarmantes cifras de paro, nada menos que el 20%. De ahí que la sociedad ...

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