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El conflicto de Darfur empaña el proceso de paz entre el norte y el sur de Sudán
Neus Contreras

Justicia (JEM), integrado en gran parte por militantes del partido del líder islamista Hassan al Turabi, el Congreso Nacional Popular (CNP), según ha denunciado reiteradamente el Gobierno sudanés. Además, en un primer momento ambos grupos estaban formados fundamentalmente por miembros de las tribus negras zaghawa, fur y masaalit, a los que posteriormente se añadieron miembros de etnias más pequeñas, como los jebel y los dorok. Pero mientras al SLA se le atribuía un mayor potencial militar, los observadores internacionales consideraban que el JEM tenía una agenda política más definida.

En todo caso, a principios de año las exigencias del SLA y del JEM se resumían en tres puntos: impulso del desarrollo socioeconómico de la región, a la que consideraban marginada por Jartum; un mejor reparto de poder, y el fin de las milicias tribales locales, cuyo origen se encuentra en la represión llevada a cabo por el antecesor de Bashir, Sadiq El Mahdi (1986-1989), quien decidió armar a una de las tribus árabes de la zona, los baggara. El Gobierno, sin embargo, desoyó las peticiones de los rebeldes de Darfur -a los que calificó de “bandidos”-, se negó a negociar y lanzó una ofensiva para acabar con los insurrectos. Así, a lo largo de 2003 la policía y el Ejército respondieron a las acciones de los rebeldes -cuyo principal objetivo eran los intereses gubernamentales en la región- tanto con bombardeos aéreos como mediante ataques por tierra.

Pero un tercer cuerpo, en este caso paramilitar, apoyaba a las Fuerzas Armadas regulares: las milicias nómadas Janjawid (los jinetes del diablo), formadas por bandidos y cabecillas de las tribus árabes. A ellas se las ha considerado las principales responsables de las atrocidades que se han cometido en la zona a lo largo de casi dos años. Montados a caballo o en camello, armados con machetes y kaláshnikovs, los milicianos han saqueado, han asesinado a sangre fría, han organizado masacres de civiles, han violado y han quemado aldeas enteras. El Gobierno sudanés niega rotundamente cualquier vinculación con las Janjawid, pero tanto los testimonios de las víctimas de sus acciones como los de personal humanitario en la zona dejan poco lugar a dudas: el Ejército regular y la policía han participado o, cuando menos, han supervisado los ataques de los milicianos.

La comunidad internacional, no obstante, parece resistirse a denunciarlo abiertamente. Así, y tras la pasividad mostrada a lo largo del año pasado, en 2004 ha estado ...

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Cronología año   2004

7 de enero. El Gobierno y los rebeldes del Ejército de Liberación Popular de Sudán (SPLA) llegan a un acuerdo en Kenia para repartirse las zonas petrolífersa del país. El líder del SPLA, John Garang, asegura que el proceso de paz “es ahora realmente irreversible”.

Marzo. El líder islamista del partido de oposición Congreso Popular, Hasan al Turabi, es encarcelado acusado de instigar la rebelión en la región de Darfur (oeste del Sudán).

8 de abril. El ministro de Exteriores, Mustafá Ismael Osman, anuncia que el Gobierno y los dos grupos rebeldes de la región de Darfur (oeste del país) han firmado un alto al fuego de 45 días renovables.

20 de abril. El Gobierno autoriza el acceso a la región de Darfur a una misión de la ONU.

23 de abril. La ONG estadounidense Human Rights Watch (HRW) denuncia la complicidad del Ejército de Sudán en la matanza de 140 civiles en Darfur. Entretanto, la Comisión de Derechos Humanos de la ONU adopta un texto sobre la crisis en la región.

10 de mayo. El Ejército Popular de Liberación de Sudán (EPLS), principal grupo rebelde del país, denuncia que al menos 204 civiles han muerto en la región de Akobo (sur) en ataques de milicias progubernamentales.

26 de mayo. El Gobierno y los rebeldes del Ejército Popular de Liberación de Sudán firman tres protocolos que resuelven los asuntos pendientes para cerrar el conflicto que, desde 1983, enfrenta a norte y sur.

3 de junio. El secretario general adjunto de la ONU para Asuntos Humanitarios, Jan Egeland, lanza un llamamiento a la comunidad internacional para recaudar 236 millones de dólares destinados a ayudar a más de un millón de desplazados por el conflicto en Darfur.

5 de junio. El ministro de Exteriores, Najeeb Al Kheir Abdul Wahab, anuncia que los rebeldes de Darfur han secuestrado a 16 empleados de la ONU en la región.

21 de junio. Médicos Sin Fronteras (MSF) advierte de que las milicias árabes y progubernamentales Janjawid controlan la periferia de los campos de refugiados de la región “convirtiéndolos en prisiones donde la población vive atemorizada”.

29 de junio. El secretario de Estado de EEUU, Colin Powell, inicia una visita de dos días a Sudán, donde amenaza a Jartum con una “acción del Consejo de Seguridad de la ONU” si el Gobierno no retira su apoyo a las milicias árabes Janjawid.

30 de junio. Kofi Annan, se reúne con Powell en Jartum. Éste último visita un campo de refugiados de Darfur.

3 de julio. El Gobierno de Sudán se compromete, en un comunicado suscrito por Jartum y por la ONU, a iniciar “inmediatamente” el desarme de las milicias janjawid. El texto se divulga al finalizar la visita de Annan al país.

19 de julio. Amnistía Internacional (AI) denuncia que las milicias janjawid están utilizando la violación como arma de guerra en Darfur.

23 de julio. El Congreso de EEUU califica de “genocidio” las atrocidades que están cometido las milicias árabes janjawid contra la población negro africana de Darfur.

27 de julio. El ministro de Agricultura, Masjub al Jaifa Ahmed, anuncia que el Gobierno va a liberar “tan pronto como sea posible” al líder Hasan al Turabi.

30 de julio. El Consejo de Seguridad de la ONU aprueba una resolución en la que da un plazo de un mes al Gobierno de Sudán para que desarme las milicias que actúan en Darfur y amenaza con la adopción de las medidas necesarias para poner fin a la crisis humanitaria en la zona.

31 de julio. El portavoz del Gobierno, Al Zahawe Ibrahim Malik, rechaza la resolución de la ONU y asegura que el Ejecutivo prepara una “movilización general” en contra de una intervención militar extranjera.

2 de agosto. El portavoz del Ejército, general Mohamed Bachir Sulimán, califica de “declaración de guerra” la orden de la ONU par desarmar a las milicias.

3 de agosto. El ministro de Información, Al Zahaui Ibrahim Malek, afirma que el Gobierno está dispuesto a conceder “un auténtico federalismo” a Darfur.

4 de agosto. Miles de sudaneses se manifiestan antela sede de la ONU en Jartum para protestar contra una hipotética intervención extranjera en Darfur.

5 de agosto. El Gobierno anuncia que el desarme de las milicias se iniciará la próxima semana.

6 de agosto. El Gobierno acuerda con la ONU un plan para desarmar las milicias, elaborado por el ministro de Exteriores, Mustafá Osmán Ismael, y el representante de Naciones Unidas en Sudán, Jan Pronk.

30 de agosto. Expira el plazo de un mes que la ONU dio al Gobierno sudanés para poner fin a las atrocidades en la región de Darfur sin que se observe una mejoría en la región.

6 de septiembre. El enviado de la ONU en Sudán, Jan Pronk, asegura que “todavía no el momento” para aplicar sanciones contra Jartum, pese a que el Gobierno no ha cumplido sus compromisos.

9 de septiembre. Powell califica de “genocidio” la crisis humanitaria en Darfur.

17 de septiembre. El Gobierno de Sudán anuncia la ruptura de las negociaciones de paz con los grupos rebeldes de la región de Darfur, que se celebraban en Abuja (Nigeria).

18 de septiembre. El Consejo de Seguridad de la ONU aprueba una nueva resolución sobre Darfur, en la que amenaza con sancionar el sector petrolero sudanés si el Gobierno no garantiza la seguridad en la zona.

25 de septiembre. Jartum afirma que ha frustrado otro golpe de estado, supuestamente instigado por el opositor Congreso Nacional Popular (CNP). Su líder, Hasan Turabi, sigue encarcelado.

5 de octubre. Se reanudan en Nairobi (Kenia) las negociaciones de paz destinadas a acabar con el conflicto entre el norte y el sur de Sudán.


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