Anuario 2005

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El terrible terremoto sufrido por Cachemira favorece el deshielo de las relaciones indo-paquistaníes
C. Ortega-Monasterio

El terrible terremoto de 7,6 grados que, según los informes del Gobierno pakistaní, hizo tambalear a casi todo el país el pasado 8 de octubre, causó la muerte de más de 86.000 personas, hirió a más de 100.000 y dejó a cerca de 3,3 millones sin hogar. Meses después, la situación de los supervivientes continúa en situación crítica, ya que muchos de ellos siguen sin techo y al amparo de las organizaciones humanitarias internacionales. Varias ONG y la ONU denunciaron la aparición de brotes de neumonía entre los damnificados, debido al mal tiempo que azota la región con la llegada del invierno, y explicaron que la mayoría de las tiendas de campaña entregadas por las organizaciones humanitarias eran incapaces de resistir las bajas temperaturas. La ONU ha estimado que la magnitud de la devastación ha sido tal que la reconstrucción y la rehabilitación de las zonas afectadas llevará por lo menos 10 años.

Pese a la dimensión del desastre, la reacción internacional fue mucho menor que la que hubo tras el tsunami en diciembre de 2004 en las costas del mar índico. A finales de octubre, la ONU anunció que diversos donantes internacionales se habían comprometido a entregar 580 millones de dólares para los afectados por el seísmo en Afganistán, India y Pakistán, y que el Ministerio Federal de Cooperación Económica y de Desarrollo de Alemania comunicó el 16 de noviembre que iba a abonar 16,8 millones de euros destinados a la ayuda humanitaria, con un plazo de aplicación de dos años para la reconstrucción de viviendas rurales, el desarrollo del sistema sanitario y la edificación de escuelas. El lado amargo de esta respuesta solidaria lo puso la ONG española Intermón Oxfam, cuando denunció en noviembre que cuatro de los países más ricos del mundo, incluidos EE.UU. y Japón, dieron menos fondos de lo que les corresponde en favor de los damnificados, y que otros siete, entre ellos España, aún no han respondido al llamamiento de la ONU.



La pugna por Cachemira

Uno de los lugares más afectados por la catástrofe fue la región de Cachemira, reclamada por Pakistán e India desde que en 1947 ambas zonas se independizaran de la corona británica, y escenario de diversos conflictos armados desde entonces. Tras el terremoto, las autoridades de Nueva Delhi e Islamabad, después de semanas de reuniones y ante la urgente necesidad de ayuda del lado paquistaní de Cachemira, decidieron abrir la frontera de la zona de Chakan Da Bagh, en el distrito de Poonch (sur de Cachemira), para que las familias de los afectados por el seísmo pudieran cruzar de un lado a otros y facilitar las tareas de rescate y abastecimiento.

2005 ha sido el segundo año de conversaciones formales de paz entre India y Pakistán, que de esta forma han consolidado un período de distensión fronteriza iniciado en 1998. Más allá de las posturas iniciales optimistas a la vez que escépticas, el proceso de diálogo va asentándose como una realidad que comienza a ser plenamente aceptada por los Gobiernos de los dos países. Ya en abril de este año, ambos países dieron un nuevo paso adelante con el establecimiento de una línea de autobuses entre las zonas india y paquistaní de Cachemira, incomunicadas durante décadas, y, en junio, algunos miembros del ala moderada de la Conferencia Multipartidaria Hurriyat (más conocida por sus siglas en inglés, APCH), coalición política del ala radical de la alianza ...


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