Anuario 2005

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El Partido del Congreso se consolida tras su primer año al frente del Gobierno con la mejora de las relaciones con Pakistán
C. Ortega-Monasterio

La apertura de fronteras entre India y Pakistán para ayudar a las víctimas del terremoto que azotó el pasado 8 de octubre el suroeste de Asia, un seísmo especialmente devastador en Pakistán, ha sido el acontecimiento más importante de los últimos años dentro de los procesos de paz entre India y Pakistán; dos viejos enemigos que llevan más de medio siglo con un enfrentamiento armado que ya se ha cobrado alrededor de 66.000 victimas. Ambos Estados pugnan por hacerse con el control de Cachemira, una región del Himalaya de 225.000 kilómetros cuadrados situada entre la frontera de India y Pakistán. El año 2005 ha estado marcado por las alianzas en materia de comercio, educación, intercambio cultural, defensa y pacificación de estos dos países vecinos del sur de Asia que ya se han enfrentado en tres guerras y que estuvieron al borde de otra en 2002.

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De alguna forma, la catástrofe de Cachemira, la zona más afectada por el seísmo, ha acercado a estos dos países gracias a la solidaridad de las autoridades de ambas naciones, ya que el desastre promovió un gigantesco paso adelante en el diálogo emprendido a principios del 2004 para encontrar una salida pacífica a sus profundas y antiguas hostilidades. En noviembre de 2005, representantes de Nueva Delhi e Islamabad firmaron un acuerdo que permitía la libre circulación de tres líneas de autobuses entre un país y otro, la última de las cuales comenzará a circular en enero de 2006 y unirá la ciudad pakistaní de Lahore con la india de Amritsar. La dificultad en el suministro de ayuda a los más de tres millones de damnificados llevó a las autoridades de Pakistán e India a abrir tres puntos fronterizos en la línea de control que separa sus territorios en la región de Cachemira.

El territorio de Cachemira está actualmente dividido en dos regiones diferenciadas: al este y al sur se encuentra el estado indio de Jammu y Cachemira, con dos tercios del total del territorio y nueve millones de habitantes, un sesenta por ciento de los cuales son de religión musulmana. Al norte se extiende la región montañosa dominada por Pakistán conocida como Azad (“Libre”) Cachemira, con tres millones de habitantes. La zona de Aksai Chin, situada en el noreste, está controlada por China desde ésta se la arrebatara a India tras vencerla en la guerra que hubo entre los dos países en 1962.

Ya en 2003 se comenzaron a vislumbrar los primeros pasos hacia la paz en Cachemira, cuando el ex primer ministro indio Atal Bihari Vajpayee anunció su interés por restablecer los vínculos con Pakistán. El pasado mes de abril, el presidente paquistaní, Pervez Musharraf, y el primer ministro de India, Manmohan Singh, calificaron de irreversible el proceso mutuo de reconciliación, durante una visita de tres días de Musharraf a Nueva Delhi. De hecho, antes de que ocurriera el terremoto, los representantes diplomáticos de Nueva Delhi e Islamabad anunciaron la reapertura de consulados y sedes diplomáticas en sus territorios, que llevaban cerrados desde hacía 12 años. Asimismo, se han planteado recientemente otras propuestas para estrechar las relaciones de ambos territorios, así como el impulso del turismo entre las dos partes de Cachemira, encuentros deportivos y la unión de familias separadas.

En el plano económico, a mediados de febrero el Gobierno indio firmó un acuerdo para aprobar el ...


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