Anuario 2005

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La crisis institucional marca la carrera electoral para los comicios de 2006
Maria Beneyto

Los próximos comicios presidenciales previstos para noviembre de 2006 prometen ser los más interesantes desde la derrota en 1990 de Daniel Ortega, líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) que lideró la revuelta contra Somoza. Ortega se mantiene a la cabeza del FSLN convencido de que, tras tres intentos fallidos, ganará las elecciones en 2006. Mientras, el partido de la presidencia, el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) se encuentra en una profunda crisis que ha arrastrado a lo largo de 2005 y que ha marcado la actualidad política del país, sobre todo a raíz de la firme oposición del sector liderado por Arnoldo Alemán (presidente entre 1998 y 2002 y actualmente en arresto domiciliario acusado de corrupción y blanqueo de dinero) al presidente Enrique Bolaños.

Dos países separados por un río

Según las estadísticas, a la cabeza de la clasificación en intención de voto se encuentra Herty Lewites, antiguo miembro del FSLN, que está a la espera de una sentencia que dictamine si es culpable o no de unas supuestas irregularidades financieras que se produjeron mientras era alcalde de Managua (2000-2004) para saber si podrá presentarse como candidato presidencial. El segundo de la lista es Eduardo Montealegre, que permaneció en el gabinete de Bolaños cuando el PLC pasó a la oposición, lo que provocó el descontento del líder liberal Arnoldo Alemán. A últimos de año, Montealegre aun tenía que definir sus alianzas electorales. Sin embargo, se encontraba negociando con otro “disidente” del PLC, José Antonio Alvarado, la creación de un bloque anti-sandinista que también incluiría a Alianza por la República (APRE), presidida por Miguel López Baldizón. Juntos, según las últimas encuestas, Montealegre y Alvarado reunirían el 32% de los votos del electorado y superarían a Lewites por 5 puntos y a Ortega por 13,5.

Alemán, que continúa siendo oficialmente el máximo responsable del PLC, invitó a todas las “fuerzas democráticas” a crear una alianza con el objetivo de evitar la vuelta al poder del FSLN. Por otra arte, de no haber sido por la presunta participación del líder liberal en un escándalo de corrupción en 2003, contaría con el apoyo de Estados Unidos de cara a las elecciones presidenciales, pues a principios de diciembre el embajador estadounidense en Nicaragua, Paul Tivelli, aseguró que Washington no apoyará ningún candidato presentado por Alemán.

De este modo, el PLC acabó 2005 con una fuerte ruptura interna difícil de saldar, no sólo entre los partidarios de Alemán y los de Bolaños, sino entre aquellos sectores del partido que ven a Montealegre como una alternativa de éxito, y aquellos que lo consideran un traidor que se salió del partido y negó su apoyo a Alemán.

Esta divergencia de opiniones en el si del PLC provocó en 2005 una fuerte crisis institucional, agravada aun más por la alianza entre el ex presidente Arnoldo Alemán y el histórico líder sandinista Daniel Ortega. Ambos unieron fuerzas y en enero aprobaron una reforma constitucional que permitía destituir a Bolaños y, consecuentemente, procesarlo por las presuntas donaciones económicas que recibió en la campaña electoral que le condujo a la presidencia en enero de 2002.

Ante tal situación, el Gobierno nicaragüense contempló en dos ocasiones decretar el estado de emergencia. ...


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