Anuario 2005

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Filipinas
La oposición política, junto a sectores sociales y militares, presionan para forzar la dimisión de la presidenta Arroyo
Joan Colàs

Todos los grupos de la oposición, la mayor parte de la sociedad, los militares más jóvenes del Ejército y varias organizaciones en defensa de la democracia han pedido en 2005 a la recientemente elegida presidenta (tras las elecciones del pasado mayo de 2004, en las que su partido, la Unión Nacional Demócrata-Cristiana, logró la mayoría), Gloria Macapagal-Arroyo, que abandone su cargo o bien que dimita y convoque nuevas elecciones. Estas peticiones se produjeron de manera continua desde que en el mes de mayo se difundieran por una emisora de radio filipina unas conversaciones que presuntamente había mantenido la presidenta con un responsable de la comisión electoral en las que Arroyo le pedía que se asegurara de que los resultados de las elecciones dieran a la Unión Nacional Demócrata-Cristiana una ventaja de un millón de votos respecto a su principal adversario en estos comicios, Ferdinand Poe, de la Coalición de Filipinos Unidos.

Ante el silencio de Gloria Macapagal-Arroyo respecto a estas acusaciones la oposición decidió reforzar su presión al Gobierno y llamó al pueblo a salir a la calle en varias ocasiones para que la presidenta tomara conciencia de que su población estaba harta de políticos corruptos. Pero Arroyo hacía caso omiso a todas las acusaciones. Para defenderse de las críticas de corrupción que recibía por parte de la oposición, la presidenta filipina retó a todos sus rivales políticos a que, si estaban seguros de que ella había manipulado los resultados electorales, iniciaran una moción de censura o un impeachment, con lo que la podían retirar de su cargo. Por su parte, Arroyo advirtió de que si bien la oposición estaba en su derecho de iniciar una moción de censura, ella podría encargar que se abriera una campaña de investigación parea descubrir los intereses ocultos de esta campaña organizada contra ella.

La presión cada vez era mayor. La oposición organizaba manifestaciones multitudinarias. Cada vez eran más las personas implicadas en el caso de corrupción (ministros miembros del partido de Arroyo, la Unión Nacional de Demócrata-Cristianos, miembros del comité electoral,…) y cada vez se hacían públicas más acusaciones que revelaban datos sobre las tramas de corrupción llevadas a cabo por Arroyo. Esto provocó que incluso diez ministros del Ejecutivo presentaran su dimisión, situando a Macapagal-Arroyo en una difícil situación. De modo que la oposición presentó una moción de censura contra ella. Finalmente, la moción no siguió adelante debido a que eran conscientes de que la Unión Nacional de Demócrata-Cristianos y los partidos de la coalición del Gobierno eran mayoría en las dos cámaras del Estado (tanto en el Parlamento como en el Senado) por lo que era poco probable que esta moción siguiera adelante, y si lo hiciera el Parlamento usaría su mayoría para que Gloria Macapagal-Arroyo mantuviera su cargo.

Esta situación es muy distinta a las que anteriormente se vivieron en Filipinas por caso de corrupción de sus presidentes. En los casos de Ferdinand Marcos, en 1986, y Joseph Estrada, en 2001, la presión popular, las manifestaciones, contaban con un gran apoyo de los filipinos. En cambio, en el caso de 2005, no parece haber ningún candidato claro que pueda presentar una buena propuesta para Filipinas. La falta de un líder de la oposición bien definido y de una propuesta de gobierno alternativa a la que ofrecía Macapagal-Arroyo, hicieron que toda esta presión ...


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