Anuario 2005

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Filipinas
La oposición política, junto a sectores sociales y militares, presionan para forzar la dimisión de la presidenta Arroyo
Joan Colàs

y estos actos para derrocar a la presidenta no dieran sus frutos.

De modo que, con el fracaso del llamamiento a la presión y a la movilización en las calles, y con la falta de apoyo de la moción de destitución a la presidencia de Macapagal-Arroyo, entre la población fue extendiéndose el temor de que podría producirse un golpe de Estado que pudiera provocar un retroceso del sistema democrático que había conseguido afianzarse en la sociedad filipina, ya que varios miembros de la cúpula militar se mostraron contrarios a la presidenta al conocer que había engañado al pueblo y podría haber actuado de manera ilegítima para ganar las elecciones. Finalmente, lo que todos temían se convirtió en realidad cuando el general Fortunato Abat el 15 de diciembre de 2005 decidió proclamarse presidente de un gobierno revolucionario de transición para tratar mejor los temas de Estado y salvar a la población de una presidenta corrupta, según dijo el militar. Pero su auto nombramiento no fue bien acogido por la población, que consideró que se trataba de un octogenario que había vivido demasiado tiempo entre armas del Ejército y que ante una situación de conflicto y tensión política decidió actuar de este modo, que los filipinos consideraron inapropiado. Por su parte, el ministro de Justicia, Raúl González, decidió aumentar la seguridad a los altos funcionares por el temor a que se cometiera algún otro intento de golpe militar contra el poder.



Año de reformas

Entre todo este entramado de acusaciones de corrupción, la presidenta decidió que era el momento de realizar una profunda reforma de la Constitución, ya que, según ella, el país había logrado conformar una estabilidad política y democrática, y la Carta Magna debería ajustarse a los nuevos tiempos y ajustarse al ritmo de avance de la sociedad filipina y a los retos del siglo XXI. Así que, el mes de julio, durante el proceso de impeachement, Arroyo anunció que la Constitución necesitaba una revisión urgente que se debía hacer cuanto antes mejor. Pese a todo, no quiso negar que la situación política y social del país era bastante tensa y admitió que parecía poco probable llegar a acuerdos cuando la nación estaba tan polarizada. La presidenta anunció por eso dos de las principales metas por las que se tenía que retocar la ley más importante del país. Una era porque consideraba que Filipinas tenía que dejar de funcionar bajo una democracia basada en un sistema presidencial, y convertirse en una autentica ...

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