Anuario 2005

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Bangladesh
Crece el hostigamiento de los grupos integristas islámicos
C. Ortega-Monasterio

La lucha antiterrorista es, un año más, la asignatura pendiente de Bangladesh. 2005 ha estado marcado por los ataques violentos de grupos terroristas contra todo aquel que se mostrase afín al los partidos de la oposición del Gobierno, principalmente a la organización hindú de la Liga Awami, que acusa al Ejecutivo de la primera ministra, Khaleda Zia, del Partido Nacionalista de Bangladesh (PNB), que encabeza una coalición gubernamental integrada por dos partidos islamistas, de alentar el islamismo radical en todo el país.

Entre la violencia religiosa y la lucha étnica

Pese al escaso rigor de las investigaciones policiales, que por falta de medios o por presiones no pueden -o no quieren- avanzar en la lucha antiterrorista de su país, todo indica a que los culpables son grupos radicales relacionados con algunos miembros de los partidos que actualmente forman parte de la coalición del Gobierno, como la Sociedad del Islam -Jama'at e Islam-. El 21 de agosto, un atentado con granada contra dirigentes de la Liga Awami que participaban en un mitin causó la muerte de 22 personas y centenares de heridos. La oposición culpó del atentado a grupos islamistas de la coalición del Gobierno, y ésta inició una investigación judicial cuya imparcialidad fue motivo de preocupación tras sugerir el primer ministro que la propia oposición podría haber sido responsable del atentado para empañar la imagen del Gobierno. Asimismo, cinco personas, entre ellas el ex ministro de Economía y uno de los dirigentes de la Liga Awami, Shah Kibria, murieron en el atentado con granada perpetrado el día 27 de enero por la noche en un mitin que se celebraba en el distrito de Habiganj, al nordeste de la capital, Dhaka. Decenas de personas resultaron también heridas.

Según informes del Gobierno, alrededor de 150 personas han muerto durante el año (aunque se teme que sean muchos más), en lo que califican como “muertes bajo fuego cruzado” entre las fuerzas especiales de seguridad, conocidas como Batallón de la Intervención Rápida (un grupo militar formado por el Gobierno y, teóricamente, al servicio de la lucha contra el crimen), y presuntos delincuentes. Casualmente, estos “sospechosos” tenían algún vínculo con los partidos de la oposición al Gobierno, lo que ha provocado múltiples denuncias por parte de éstos y la más absoluta indiferencia por parte del Ejecutivo. Además, miles de personas han sido arrestadas durante 2005 en diversas oleadas de detenciones masivas durante varias semanas sin ninguna acusación clara. Lo más habitual ha sido que los arrestos se produjeran en el transcurso de huelgas generales y de protestas contra el Gobierno organizadas por la Liga Awami. Las organizaciones de derechos humanos de Bangladesh han cuestionado la legalidad de estas detenciones frente al Tribunal Superior, y éste, a su vez, ha pedido en más de un ocasión explicaciones al Gobierno, aunque sin ninguna respuesta.

Según diversos informes de Amnistía Internacional, el nexo entre delincuentes y políticos refuerza la corrupción institucionalizada, la violencia y la ...


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