Anuario 2007

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Los estonios renuevan su confianza en el primer ministro liberal Andrus Ansip, en medio de una crisis diplomática con Rusia
Alexandra Mestres

habitantes de Estonia, una cuarta parte son rusohablantes– no permaneció impasible y, junto con Rusia, lo consideró un agravio y una blasfemia hacia esos soldados que perecieron por la causa antinazi. Así pues, sobre el mantel ya había los ingredientes necesarios para que estallara la bomba de relojería y la ciudad se sumió en tres días de enfrentamientos abiertos entre los nacionalistas estonios y la minoría rusa, comunidades que no han mantenido una fácil convivencia desde 1991. Los tumultos se saldaron con una muerte, más de cien heridos –entre ellos doce policías– y más de 1.000 detenidos. En octubre, la Fiscalía de Estonia acusó al Gobierno del Rusia de haber financiado dichos disturbios.
    El Gobierno de coalición defendió la recolocación alegando que desde el 9 de mayo de 2006 –día en que Rusia conmemora la victoria de la URSS ante los nazis– el lugar se había convertido en escenario habitual de enfrentamientos entre nacionalistas de ambas comunidades. A pesar de esta versión oficial, lo cierto es que las causas que subyacen tras este conflicto son las distintas lecturas históricas: mientras que para la minoría rusa de Estonia, así como para Moscú, el monumento venera a los soviéticos que dieron su vida para derrotar a los alemanes nazis, Estonia lo entiende como el recuerdo del totalitarismo y la ocupación soviética que vivió tras el fin de la guerra y que perduró hasta 1991. Precisamente, para la república báltica la retirada de dicho memorial era un intento para romper con ese oscuro capítulo de su historia, pero además era un mensaje para Rusia: los estonios miran hacia el oeste y rehúsan cualquier tipo de influencia de Moscú.
    Los altos niveles de violencia a los que se llegó deben entenderse en el contexto de las difíciles relaciones que han mantenido los estonios y la minoría rusa desde la independencia del país báltico. Ésta llegó en 1991 –la república báltica  sólo había conocido previamente la libertad entre 1919 y 1940–, e inmediatamente se refundó una identidad nacional, que yace sobre todo en la lengua estonia. Así pues, sólo recibieron el pasaporte los estonios nacidos en el país antes de 1940 o sus hijos. Todos los demás serían extranjeros (rusos en su mayoría, al haber llegado como “colonos soviéticos”) o apátridas (si han nacido en la Estonia soviética) y el conocimiento de la lengua ha sido, desde entonces, el requerimiento previo para obtener la nacionalidad; nada fácil si se tiene ...

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Cronología año   2007

11 de enero. El Parlamento estonio aprueba la ley que permite resituar memoriales de guerra y tumbas de soldados; entre ellos se encuentran los soviéticos.

4 de marzo. Celebración de elecciones legislativas: el primer ministro Andrus Ansip renueva su condición de jefe de Gobierno, en unas elecciones que cuentan con un 61% de participación y en las que Estonia ha sido el primer país que ha permitido el voto por Internet en unas elecciones parlamentarias. Ansip forma un gobierno de coalición junto con los socialdemócratas y la conservadora Unión Pro Patria-Res Pública.

8 de marzo. Los líderes de la Unión se reúnen para hacer de Europa la líder mundial en la lucha contra el cambio climático; sin embargo, los veteranos de la UE se encuentran con las reticencias de los nuevos socios, los cuales no quieren sacrificar su crecimiento económico para batallar contra las emisiones de CO2.

18 de abril. Tallín pide a sus socios de la UE que equiparen los crímenes cometidos por Stalin a los perpetrados por los nazis, el día antes de que la Unión apruebe una ley que debe castigar la negación del Holocausto.

19 de abril. La UE aprueba dicha ley, pero, finalmente, no incluye la petición de la república báltica.

26 de abril. Durante toda la noche, se desata un alud de violencia frente al memorial de “el Soldado de Bronce” –un memorial de guerra en recuerdo a los soldados soviéticos caídos durante la II G. M. – que se salda con un muerto, decenas de heridos y trescientas personas detenidas. La minoría rusa de Estonia protesta por la resituación del monumento que se debe efectuar al día siguiente.

27 de abril. “El Soldado de Bronce” es trasladado de Tallín a un cementerio militar a tres kilómetros de la capital. Durante la noche, se vuelven a repetir los altercados; esta vez, terminan con diez heridos y un centenar de detenidos. Por su parte, el presidente del Senado ruso, Sergei M. Mironov, afirma que Estonia ha tomado “los primeros pasos hacia la legalización del fascismo” y pide a Vladimir Putin el cese de las relaciones diplomáticas con Tallín. Automáticamente, Estonia empieza a recibir ciberataques provenientes de ordenadores conectados a redes oficiales rusas.

28 de abril. Tercera noche de desórdenes en Tallín por la recolocación de “el Soldado de Bronce”. Termina con 96 personas heridas y con 600 personas detenidas. A su vez, activistas del movimiento juvenil proKremlin Nashi empiezan un asedio al consulado estonio en Moscú.

1 de mayo. Rusia no se queda impasible tras todo lo sucedido y restringe el paso de exportaciones a través del país báltico.

2 de mayo. Rusia continúa tomando represalias contra Estonia tras la recolocación de “el Soldado de Bronce” y, aduciendo reparaciones en las vías ferroviarias, impone cortes en el suministro de crudo hacia la república báltica.
    
3 de mayo. Termina el asedio al consulado estonio en Moscú por parte del grupo Nashi después de que su embajadora, Marina Kaljurand, decida irse del país.

11 de mayo. Tallin ha hecho frente durante dos semanas a los llamados “ataques distribuidos de denegación de servicio (DDoS)”.

16 de mayo. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) notifica a Estonia que se abre el proceso para su incorporación en el grupo. También disfrutan de la misma dicha Rusia, Israel, Chile y Eslovenia.

17 y 18 de mayo. Celebración de la cumbre UE-Rusia en Samara. Bruselas apremia a Moscú para que ratifique los acuerdos sobre sus fronteras con Estonia y Letonia.   

4 de octubre. Bruselas acepta que Estonia se integre en la zona Schengen –espacio europeo libre de controles fronterizos internos– el 21 de diciembre de 2007. También se tienen que adherir Polonia, Hungría, Letonia, Malta, República Checa, Eslovenia y Eslovaquia, todos ellos, excepto la isla de Malta, antiguos países bajo órbita comunista.

13 de diciembre. Los Veintisiete firman el nuevo Tratado europeo en Lisboa y terminan así con la crisis institucional que se había acontecido en la UE desde los “no” de Holanda y Francia a la antigua Constitución en 2005. 


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