Anuario 2007

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Hungría
El “annus horribilis” del primer ministro Gyurcsany 
Alexandra Mestres

Ferenc Gyurcsany, primer ministro de Hungría, recordará siempre este 2007 como el annus horribilis de su carrera política. Mientras que los comicios de abril de 2006 le reportaron una alegría notable –su Gobierno socialista era el primero en ganar dos elecciones consecutivas desde la restauración de la democracia en 1990–, el ejercicio de 2007 se ha caracterizado por las críticas y las hostilidades, a las que se ha tenido que enfrentar, y que son la culminación de los disturbios de otoño del año pasado, acontecidos tras conocerse que Gyurcsany mintió sobre el estado de la economía para ganar los comicios. Desde entonces la vida política en Hungría se ha caracterizado por las numerosas manifestaciones que han pedido su dimisión y que en este 2007 han estado aún más avivadas por las políticas austeras que el primer ministro ha desplegado en su segunda legislatura y que buscan, sobre todo, el ingreso de Hungría en la unión económica y monetaria de la Unión Europea. Además, los cuestionamientos que han levantado las últimas acciones de la policía nacional, acusada de excederse en el uso de poder, así como de corrupción, le han supuesto al jefe de Gobierno más de un quebradero de cabeza. Hungría también se ha plantado este 2007 como un actor importante en la política energética de la UE, en un contexto en que, además, la Unión intenta reducir su excesiva dependencia de Rusia. 

Los acercamientos entre Hungría y Rusia en materia energética alertan a la UE


Ferenc Gyurcsany, primer ministro de Hungría, ha convertido su resistencia e inmutabilidad de este 2007 en una receta a seguir por todos aquellos jefes de Gobierno que vean peligrar su pellejo al frente del Ejecutivo. La coalición de centroizquierda –unión entre el partido Socialista Húngaro (MSZP) del primer ministro y el Partido Liberal Húngaro (SZDSZ)– se ha tenido que enfrentar a una considerable desafección popular que ha erigido las protestas en un instrumento constante de presión. El motivo del desaliento ciudadano han sido las políticas austeras que el Ejecutivo de Gyurcsany ha desplegado tras ganar por segunda vez consecutiva las elecciones parlamentarias, en abril de 2006 –aspecto que nunca antes había ocurrido tras la restauración de la democracia en 1990. Sin embargo, y muy a pesar de los manifestantes, el primer ministro no ha se ha planteado en ningún momento una hipotética dimisión.
    Desde el año pasado, el Gobierno de coalición intenta, a marchas forzadas, reducir el déficit presupuestario de 2006, de un 10% del PIB –el mayor de la Unión Europea, en términos porcentuales–, a un 3% para 2008. Todo como parte del esfuerzo gubernamental para cumplir en 2014 los requerimientos presupuestarios fijados por la UE, de la que Hungría forma parte desde mayo de 2004. En el centro de la diana reformista se sitúan la sanidad, las pensiones y el transporte, todos ellos unos sectores que no han padecido grandes cambios desde la caída del régimen comunista en el país, en 1989, y que, tradicionalmente, han acumulado deudas importantes. Ya a partir del año pasado, la coalición de centroizquierda de Gyurcsany empezó a aplicar una amplia variedad de reformas en el sector público: el cierre de líneas ferroviarias secundarias, la introducción de pagos por cada visita al médico y por la estancia en el hospital y el despido de decenas de miles de funcionarios, medidas que encendieron los ánimos de los húngaros.
    Pero ha sido este año cuando el punto de mira gubernamental se ha fijado en las dos reformas que más críticas han levantado: la reducción de las pensiones y la privatización del sistema de seguros sanitarios; ésta última ampliamente abogada por el socio de coalición de los socialistas, el Partido Liberal Húngaro. Los liberales ven indispensable la reforma de un sector sanitario que, a día de hoy, presenta importantes diferencias cualitativas dependiendo de la zona del país y en el que, a pesar de la gratuidad de ...

Cronología año   2007

8 de enero. Gazprom y Bielorrusia están sumidas en un conflicto: Bielorrusia decide aplicar una tasa de tránsito al gas ruso que circula a través del país, después de que Rusia anuncie un aumento del precio para dicho suministro. A consecuencia de todo esto, Rusia decide cerrar el “grifo” de petróleo –que circula a través de Bielorrusia–, afectando, consecuentemente, a Ucrania, Alemania, Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia.

10 de enero. Bielorrusia anuncia que ha retirado el impuesto de 45$ por tonelada de petróleo ruso. Rusia vuelve a bombear petróleo hacia Europa.

12 de marzo. Hungría anuncia que se une a los planes de Gazprom de extender el gaseoducto “Blue Stream” desde Turquía hasta Hungría, cruzando Bulgaria y Rumanía, recorrido prácticamente idéntico al del “Nabucco”, gaseoducto propiedad de la UE y que debe estar en funcionamiento a partir de 2011.

15 de marzo. Con motivo del aniversario del levantamiento húngaro de 1848 contra los Habsburgo de Austria, 100.000 personas se manifiestan por las calles de Budapest exigiendo la dimisión de Gyurcsany.

19 de mayo. Un tribunal de la capital húngara decreta la detención de cinco policías, mientras se lleva a cabo una investigación policial. Frente al alud de acusaciones vertidas sobre los cuerpos policiales, Ferenc Gyurcsany destituye de sus cargos al Jefe de la Policía Nacional, Laszlo Bene y al capitán de la Policía de Budapest, Meter Gergenyi.

20 de mayo. El Gobierno de Gyurcsany destituye al Jefe de la Policía Antidisturbios, Jozsef Dobozi. Ante todo lo que se está aconteciendo en su ámbito de responsabilidad, el ministro de Justicia y Policía, Jozsef Petretei, no ve otra salida que presentar su dimisión.

14 de septiembre. Nicolas Sarkozy llega a Budapest e insiste en el papel que puede desempeñar Hungría en el proyecto del “Nabucco”.

4 de octubre. Bruselas acepta que Hungría se integre en la zona Schengen –espacio europeo libre de controles fronterizos internos– el 21 de diciembre de 2007. También se tienen que adherir Estonia, Polonia, Letonia, Malta, República Checa, Eslovenia y Eslovaquia, todos ellos, excepto la isla de Malta, antiguos países bajo órbita comunista.

23 de octubre. Conmemoración del quincuagésimo primer aniversario del levantamiento húngaro contra la URSS de 1956. Los manifestantes vuelven a pedir la marcha del jefe de Gobierno tal y como ocurrió en marzo. Además, se cumple un año de los graves incidentes acontecidos en 2006 en los que las manifestaciones ciudadanas pedían la dimisión de Gyurcsany, tras conocer que había mentido sobre el estado de la economía para ganar las elecciones del año pasado.

13 de diciembre. Los Veintisiete firman el nuevo Tratado europeo en Lisboa y terminan así con la crisis institucional que se había acontecido en la UE desde los “no” de Holanda y Francia a la antigua Constitución en 2005.

17 de diciembre. La mitad de los servicios ferroviarios públicos se suman a una huelga en la que también participan hospitales, escuelas y servicios de autobuses, para protestar contra la parcial privatización del sector sanitario que lleva a cabo el Gobierno de Ferenc Gyurcsany. Asimismo, el parlamento húngaro ya ha ratificado el nuevo Tratado europeo, convirtiéndose en el primer país de la UE en hacerlo. También este mismo día, la Fiscalía de Budapest pide a un juzgado local la disolución del grupo ultra, la Guardia Húngara.


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