Anuario 2007

Alemania
Arabia Saudí
Argelia
Armenia
Azerbaiyán
Bulgaria
China
Corea del Norte
Corea del Sur
Estonia
Etiopía
Francia
Georgia
Gran Bretaña
Hungría
Irak
Irán
Italia
Japón
Libia
Marruecos
Polonia
República Checa
Rumania
Rusia
Sáhara Occidental
Yemen
Libia
Un régimen a la búsqueda de su perpetuación

Clara Bassols

El comandante libio Muammar al Gaddafi ha avanzado un poco más en 2007 hacia la reconciliación total con Occidente tras seguir con unas intensas gestiones diplomáticas que culminaron con la mediática liberación de cinco enfermeras búlgaras y un médico palestino acusados de haber contagiado el sida a medio millar de niños. Tras años intentando liderar el mundo árabe, Gaddafi ha dejado de lado el nacionalismo árabe para apostar por el panafricanismo. Un interés por el continente africano que puso de manifiesto promoviendo las conversaciones de paz para Darfur en territorio libio.

Cuando en julio el Gobierno libio confirmó la pena de muerte para cinco enfermeras búlgaras y un médico palestino nacionalizado búlgaro, acusados de contagiar a 438 niños en la ciudad de Benghasi en 1998, el acercamiento de Libia a la comunidad internacional se quebró peligrosamente. Después de tres años de relaciones diplomáticas intensas entre Muammar al Gaddafi y los líderes occidentales, el caso de las enfermeras ponía en peligro el trabajo hecho y los logros obtenidos. Quizá por ese riesgo, pocos días después la justicia libia decidió conmutar la pena de muerte por cadena perpetua y todo el mundo respiró aliviado. Aun así, la comunidad internacional no se quedó de brazos cruzados y luchó por la liberación de los cinco condenados.
La acción la lideró desde un buen principio el nuevo Gobierno francés de Nicolas Sarkozy, que vio la posible liberación de las enfermeras como una gran oportunidad de reconocimiento internacional. Una actuación que recibió el apoyo explícito de la Unión Europea y de Estados Unidos. Seis días después de la conmutación de la pena de muerte, la mujer del presidente francés, Cécilia Sarkozy, y la comisaria europea de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, viajaron a Libia para negociar el indulto. Tan sólo un día después, la intervención de Francia surtió efecto: Libia concedió el indulto para las enfermeras y el médico acusados, eso sí, a cambio de una indemnización de un millón de dólares por cada niño afectado. El mismo 24 de julio, los seis acusados llegaron a Sofia, la capital búlgara, a bordo del avión presidencial francés y acompañados de una triunfante primera dama francesa así como de la comisaria europea. Francia se había marcado un tanto importante mientras Gaddafi proyectaba una imagen positiva de líder abierto al pacto.
Unos pactos que llegaron poco después cuando el presidente francés, Nicolas Sarkozy, visitó Libia por primera vez para anunciar desde Trípoli el inicio de una “nueva era” de las relaciones entre los dos países. Los acuerdos bilaterales firmados por los dos mandatarios en materia industrial, militar y cultural se vieron como la compensación a la liberación de las enfermeras. Fuera como fuese, en agosto se anunció un contrato militar con Libia que suponía la venta de misiles por parte de Francia. Las oscuras negociaciones entre Francia y Libia en el caso de las enfermeras fueron motivo de polémica y el Parlamento francés decidió crear una comisión de investigación sobre el asunto que aún ...

Cronología año   2007


Periodismo Internacional © 2017 | Créditos
Facultat de Comunicació Blanquerna - Universitat Ramon Llull