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Argentina
La crisis agraria pone a prueba la “democracia matrimonial”
Laura Santiago

El 10 de diciembre se cumplió un año de la llegada de Cristina Fernández de Kirchner a la presidencia de Argentina. Tras 25 años de democracia –el periodo más largo en la historia del país–, Cristina, como la llama la prensa argentina, ha sido la primera mujer electa en llegar a la Casa Rosada. Pero no vino sola. Su marido, Néstor Kirchner, le cedió la candidatura tras agotar su primer mandato. Desde entonces, las críticas al protagonismo de Kirchner no han cesado. El reciente conflicto del campo sirvió a los detractores de la presidenta para censurarla por permitir que su marido influya en exceso en el Gobierno, especialmente después de su protagonismo en la crisis del sector agrícola (“voy a ponerlos de rodillas”, afirmó en referencia a los manifestantes). El hecho de que las medidas propuestas por el Gobierno acabaran retirándose minó la popularidad del matrimonio. Los Kirchner no fueron los únicos damnificados, la retirada de la propuesta acabó también con el ministro de Economía, Martín Lousteau.

 Desde que Cristina accedió a la presidencia, la crítica a lo que se ha denominado ‘democracia matrimonial’ ha sido una constante. Son muchos los que acusan a Kirchner de traspasar el poder a su mujer para poder alargar la permanencia de los dos en la Casa Rosada –dado que se limita el mandato a dos elecciones--. El hecho de que Cristina mantuviera a casi todos los ministros que habían acompañado a su marido durante su legislatura no ayudó mucho. Según explicaba recientemente el periodista del diario ‘La Nación’ Joaquín Morales Solá, fue el propio ex presidente quien relevó en julio a la única designación que había hecho Cristina: la del ex ministro de Economía Martín Lousteau, que cometió el ‘imperdonable’ pecado de no consultar al esposo presidencial.
El mencionado conflicto del sector agrícola ha sido, sin duda, el problema de más repercusión mediática en Argentina este año y ha supuesto un tremendo revés para la aceptación popular de la presidenta. El gran peso del sector agrícola en la economía argentina es el motivo por el que el conflicto acumuló tantas páginas en los periódicos. El desarrollo económico argentino guarda una estrecha relación con la explotación de los recursos naturales. Desde inicio de los años noventa hasta hoy, la producción de cereales y oleaginosas ha crecido a razón del 5,7% anual acumulado, especialmente por la creciente importancia de la soja. Los productos agrarios suponen el 55% de las exportaciones del país y el 25% de ellas se concentran en la soja y el girasol. Aunque los impuestos a las exportaciones representan casi el 8% del total de la recaudación fiscal, la ocupación del sector oscila entre el 18 y el 22% del empleo total. Con estas cifras, se entiende el peso de los actores agrarios, popularmente denominados “el campo”.
Los costes de producción del sector eran hasta hace poco muy elevados, lo que suponía un lastre a la hora de exportar, por lo difícil de fijar un precio competitivo. Cuando en julio de 2001 el Gobierno devaluó la moneda, los costes comenzaron a disminuir en relación a los precios que se manejaban internacionalmente. A esto se le añadió el aumento de la demanda de soja, sobretodo procedente de China. El sector resurgió.
Las empresas agrarias comenzaron a ser una opción empresarial atractiva y el Gobierno temió que de aumentar el porcentaje de población dedicada al sector, una bajada de precios golpeara demasiado la economía del país. Para contener al sector, anunció la aplicación de ...

Cronología año   2008


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