Anuario 2008

Afganistán
Alemania
Angola
Arabia Saudí
Argentina
Bolivia
Bulgaria
Canadá
China
Congo
Corea del Norte
Corea del Sur
Ecuador
Egipto
Estados Unidos
Francia
Gran Bretaña
India
Irak
Irán
Israel
Japón
Kuwait
Letonia
Líbano
Nepal
Nigeria
Pakistán
Paraguay
Polonia
República Checa
Rumania
Rusia
Siria
Sudáfrica
Taiwán
Ucrania
Venezuela
Zimbabue
Ecuador
Correa consolida el giro “chavista”
Laura Santiago

Ecuador y Colombia atravesaron en 2008 una crisis diplomática que les mantuvo enfrentados durante el mes de marzo. A pesar de que fue Ecuador quien recibió la supuesta ofensa de Colombia, Venezuela –o mejor dicho, Chávez– se erigió como protagonista del suceso. El conflicto comenzó el 1 de marzo, cuando fuerzas militares colombianas atacaron un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) establecido en territorio ecuatoriano. Durante la acción militar falleció Raúl Reyes, hasta entonces ‘número uno’ de la formación terrorista, y 17 guerrilleros, además de cuatro estudiantes mexicanos y un ciudadano ecuatoriano que supuestamente se encontraban acampando cerca de la zona. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, acusó a Colombia de haber violado la soberanía de su país al llevar a cabo una misión militar sin autorización que infringía la Convención de Viena. El día siguiente al ataque, Chávez envió diez batallones de tanques a la frontera con Colombia y retiró todo el personal de la embajada de Bogotá, que cerró “por solidaridad”. Correa, por su parte, retiró al embajador de Bogotá, expulsó al embajador colombiano de la capital, Quito, y movilizó tropas en la frontera norte.

   Al permitir al presidente venezolano tomar parte en el conflicto y seguir los pasos que éste iba marcando (primero la retirada de los embajadores, después la movilización de tropas y por último la denuncia de la política exterior colombiana), Correa se ha posicionado en el bando chavista. El mandatario ecuatoriano ha mostrado sus cartas, que también llevan, al parecer, la impronta del ‘socialismo del siglo XXI’. Al igual que Venezuela, Ecuador no considera a las FARC como una banda terrorista, sino como un “grupo irregular”, según declaró a finales de enero su ministra de Relaciones Exteriores. La jugada le ha salido bien a Correa. Tras el fin del conflicto, una encuesta publicada en la prensa de su país revelaba que el 80% de los ciudadanos respaldaba la manera en que el presidente había capeado el conflicto, mientras que sólo el 17% la desaprobaba.
   La crisis se zanjó el mismo mes de marzo. Aunque una semana después del ataque Uribe pidió disculpas públicamente a su homólogo ecuatoriano, no fue hasta el día 18 de marzo cuando Correa declaró “superada” la crisis, después de que la Organización de Estados Americanos (OEA) hiciera pública una resolución que recogía las reivindicaciones de Ecuador. Los mismos representantes de Colombia y Ecuador de la OEA pactaron obviar una condenar a Colombia a cambio de que el país reconociera la violación territorial que realizó. El embajador venezolano, Jorge Valero, apoyó la iniciativa, que la representante ecuatoriana consideró “un éxito”. Los dos países alcanzaron un acuerdo que señala que Bogotá infringió el artículo 21 de la OEA, que sostiene que “el territorio de un Estado es inviolable en cualquier situación”.

Deuda externa
   Hacia finales de diciembre, Correa declaró una moratoria en el pago de la deuda pública de Ecuador, no por falta de liquidez para hacer frente al pago, sino como táctica para renegociar una deuda que calificó de “inmoral e ilegítima”, establecida “siempre en función de los acreedores, pisoteando los intereses, dignidad y soberanía de nuestros países”. Economistas de Barclays Capital apuntaron que se trata de una estrategia para provocar la devaluación de los bonos del Estado y renegociar las condiciones de la deuda para poder volver a adquirirla a un precio más bajo con la ayuda de Venezuela, ya que si Ecuador recompra una cantidad significativa de su deuda, podrá imponer sus condiciones a los acreedores.
   Es la segunda vez en ...

Cronología año   2008


Periodismo Internacional © 2019 | Créditos
Facultat de Comunicació Blanquerna - Universitat Ramon Llull