Anuario 2008

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Afganistán
Las fuerzas internacionales sólo consiguen apuntalar débilmente un Estado casi inexistente


Santi Justel Vázquez

Siete años después de que diera comienzo la operación militar de EE.UU. en Afganistán, el conflicto parece no tener salida. La violencia en el país se ha incrementado, y alcanzó a finales de 2008 los niveles más altos desde que se inició la guerra, especialmente en las regiones tribales y en los focos donde la insurgencia talibán es más fuerte, en el sur y el este del país. El débil Gobierno de Hamid Karzai, que resiste, según los expertos, únicamente gracias al apoyo de las fuerzas extranjeras, fue incapaz de dar solución a la situación que vive el país, y sólo controló de forma efectiva la capital del país, Kabul. Pero incluso la principal ciudad del país fue testigo durante el verano de cómo el avance de los grupos insurgentes a lo largo del país los situaba a las afueras de la capital. A lo largo de los meses, incluso de los años, ni el Ejército estadounidense ni el afgano ni las fuerzas de la ISAF (las tropas internacionales bajo mandato de la OTAN) han logrado imponerse a la resistencia talibán, fortalecida ahora, siete años después de que los talibanes fueran expulsados del poder.

70.000 militares extranjeros (apoyados por 130.000 soldados y policías afganos) no han logrado acabar con los entre 17.000 y 20.000 combatientes talibanes que se calcula que existen. La respuesta en la que coinciden algunos diplomáticos y militares es que no es fácil luchar contra un enemigo tan poco visible que, además, ha mostrado más capacidad de planificación y coordinación de la que le otorgaba la OTAN.
La lucha contra la insurgencia talibán sume a Afganistán en el caos. Pero el país se ve azotado también por rivalidades tribales y por la pobreza y el escaso nivel de desarrollo, uno de los más bajos del planeta, que acentúan aun más las consecuencias de la espiral de violencia que sufre. El creciente número de víctimas civiles cuestiona las operaciones del Ejército estadounidense y del afgano, así como las de las fuerzas de la ISAF. El mes más violento desde la invasión de EE.UU. en 2001 ha sido el pasado julio. Los ataques contra supuestos objetivos talibanes se cobraron la muerte de 260 civiles sólo ese mes, entre ellos 47 personas que asistían a una boda que murieron a causa de un bombardeo estadounidense.
Estos errores desacreditan el papel de los militares extranjeros, y también al Gobierno afgano. Por ello, el presidente, Hamid Karzai, tomó distancia y anunció una revisión de los acuerdos por los que las fuerzas internacionales operan en Afganistán. Un comunicado del Consejo de Ministros afgano expresó en septiembre la necesidad de redefinir las bases que regulan la presencia de la comunidad internacional en el marco de convenios bilaterales, y también pedía el establecimiento de límites a las fuerzas militares: el cese inmediato de los ataques aéreos sobre objetivos civiles, de los registros unilaterales de viviendas y de las detenciones ilegales.
En una entrevista publicada en diciembre por el diario “El País”, el presidente Hamid Karzai insistió en su convicción de que la estrategia seguida por las fuerzas extranjeras debe cambiar para poner fin a una guerra sucia, de pueblo en pueblo, que viola la legislación y que sufre principalmente la gente. “Si tenemos el lema de fortalecer la democracia y las instituciones afganas, entonces es preciso respetar la soberanía afgana y las leyes afganas, y llevar a cabo la guerra contra el terrorismo con los instrumentos adecuados”, sentenció el presidente Karzai. El camino pasaría por “recobrar la confianza de la gente, dejar de acosarla, dejar de irrumpir en sus hogares y dejar de bombardear ...

Cronología año   2008

1 de abril. Francia decide incrementar en mil hombres su contingente en Afganistán. Sarkozy promete una mayor implicación en la OTAN.

4 de abril. La OTAN anuncia un compromiso militar y civil, a largo plazo, con Afganistán al final de la cumbre de Bucarest.

13 de junio. Conferencia de donantes de París. La comunidad internacional ofrece 14.000 millones de dólares más para Afganistán, pero pide a Kabul esfuerzos para combatir la corrupción.

17 de junio. Los islamistas recuperan el control en varias localidades del sur del país y buscan hacerse de nuevo con el control de Kandahar, segunda ciudad del país y región feudo de los talibán. Cientos de afganos huyen por los combates entre talibanes y militares.

1 de agosto. La violencia en Afganistán alcanza su peor nivel desde la invasión en 2001.

10 de septiembre. EE.UU. anuncia la retirada de 8000 soldados en Irak para reforzar el frente en Afganistán.

7 de octubre. Pakistán y Afganistán acuerdan realizar patrullas conjuntas en la frontera.

8 de octubre. El Gobierno alemán decide enviar otros mil soldados a Afganistán.

9 de octubre. El general estadounidense David Petraeus, que el 16 de septiembre asumía el mando en Afganistán, apuesta por una estrategia de diálogo con los talibanes, ante el fortalecimiento de la insurgencia talibán.
 

20 de diciembre. EE.UU. hace pública la previsión de enviar hasta 30.000 soldados en el verano de 2009 a Afganistán.

23 de diciembre. Kabul y la OTAN trabajan en una nueva estrategia que busca el apoyo de los líderes tribales en la lucha contra los talibán. 


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