Anuario 2008

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Rusia
Putin garantiza la continuidad de su política tras colocar a Medvedev en la presidencia
Carlos Salmerón

Rusia ha sufrido una reestructuración política en 2008. Dimitri Medvedev fue elegido nuevo presidente de la Federación sucediendo a Vladimir Putin, actual primer ministro, pero no antes de que éste modificara y potenciara las atribuciones de su nuevo cargo para continuar manteniendo un firme control de las decisiones políticas del país. Vladimir Putin se aseguró así de que, a pesar del cambio nominal de presidente, todas las acciones políticas se mantuvieran en una línea continuista con las que él había desarrollado durante las dos legislaturas anteriores. Todo apunta a que el nuevo jefe de Estado ruso podría ser una mera figura de tránsito dispuesta por Putin para que le allane el camino ante un eventual regreso a la cúspide de la política rusa. Para ello reforzó sus futuras atribuciones como primer ministro antes de abandonar el cargo de presidente, y encargó a su sucesor poner en práctica una serie de reformas constitucionales que había elaborado años antes, pero que no había querido plantear debido al precio político que podrían suponer. Reforma que logró salir adelante sin dificultades, ya que el partido de Putin, Rusia Unida, ocupa más de dos tercios de los escaños del Parlamento.

Un curioso relevo al frente del Kremlin


Vencedores y vencidos en las elecciones


De la euforia petrolera a la crisis internacional


Moscú apuesta por un modelo multipolar como contrapeso a la hegemonía norteamericana


Pugna con Turquía en el Cáucaso


La “revolución naranja” y la guerra del gas


Disputa por el Ártico


Opaca y sin garantías, la democracia rusa es tan sólo nominal. La oposición prácticamente es inexistente, y los pocos que se atreven a criticar abiertamente al Gobierno son silenciados e ignorados por unos medios de comunicación estrictamente controlados desde el Kremlin. Aunque la dinámica política de la Federación Rusa tiende, cada vez más, hacia la de un Estado autoritario liderado por Putin y sus colaboradores, la población rusa apoya firmemente a sus dirigentes, y cree que lo que le conviene a Rusia es un líder fuerte, Vladimir Putin, que haga frente a los desafíos internacionales y favorezca el desarrollo económico del país. Opinión que se ha visto reforzada tras la gestión del primer ministro de la crisis con Georgia, y las tensiones por el gas con Ucrania.
Las acciones diplomáticas estadounidenses en países de la Comunidad de Estados Independientes son vistas por el Kremlin como una agresión directa a los intereses rusos. La creciente expansión de la OTAN hacia el este y la instalación de nuevos elementos del escudo antimisiles estadounidense en territorio de Polonia y de República Checa, han sido motivo de tensión entre Estados Unidos y Rusia a lo largo del año. El momento más tenso en las relaciones internacionales rusas de este año tuvo lugar el 8 de agosto cuando se inició un conflicto armado entre Rusia y Georgia por el control de las regiones secesionistas georgianas, Osetia del Sur y Abjasia, y como respuesta al intento de adhesión a la OTAN de dicho país. Moscú derrotó a las fuerzas georgianas, reconoció unilateralmente la independencia de ambas regiones, y dejó claro que no tolerará la adhesión de Georgia ni ninguna otra república ex soviética, a la OTAN, exceptuando las tres repúblicas bálticas que ya son miembros.
Por motivos similares también se ha visto envuelta en una guerra económica por el precio del gas con Ucrania. Rusia presionó duramente al Gobierno ucraniano para que saldara las deudas pendientes, acumuladas en 2007 y parte de 2008, y aceptara un sustancial incremento del precio del gas que le suministra. Estas medidas respondían al acercamiento del Gobierno de Yushchenko a la Unión Europea, así como a la tentativa a aceptar la oferta adhesión a la OTAN  lanzada desde Washington en abril.
En 2008 Rusia ha incrementado notablemente sus contactos diplomáticos, comerciales y militares con los países latinoamericanos, a los que Estados Unidos considera su patio trasero. Moscú ha reforzado su presencia en Brasil, Perú, Argentina y  Chile, pero sobre todo, con Venezuela, que se ha convertido en su socio preferente en la zona, y que encabeza el frente de resistencia contra los intereses norteamericanos en Latinoamérica. Por motivos idénticos se ha esforzado por recuperar las relaciones con La Habana, que prácticamente habían cesado con el derrumbamiento de la URSS.
Aunque posee un índice de crecimiento económico muy elevado en comparación con otros países, alrededor del 6% en 2008, la economía rusa esta poco desarrollada y más del 60% de sus ingresos provienen de la industria energética. La caída del precio del petróleo, de 147 dólares el barril en agosto a 45 en diciembre, la ha afectado profundamente la economía rusa. Tampoco ha podido escapar a la crisis financiera mundial, aunque gracias a sus reservas de oro y divisas pudo suavizar el impacto inicial, y hacer frente a la fuerte caída del rublo frente al dólar. Gracias a esas reservas, también ha podido resistir la amenaza de una devaluación descontrolada de su moneda, como la que sufrió en 1993, y ha podido gestionarla para que se produzca de manera gradual y controlada.

Cronología año   2008


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