Anuario 2008

Afganistán
Alemania
Angola
Arabia Saudí
Argentina
Bolivia
Bulgaria
Canadá
China
Congo
Corea del Norte
Corea del Sur
Ecuador
Egipto
Estados Unidos
Francia
Gran Bretaña
India
Irak
Irán
Israel
Japón
Kuwait
Letonia
Líbano
Nepal
Nigeria
Pakistán
Paraguay
Polonia
República Checa
Rumania
Rusia
Siria
Sudáfrica
Taiwán
Ucrania
Venezuela
Zimbabue
Israel
Graves acusaciones llevan al primer ministro israelí a dimitir
Paula de Senillosa

Corrupción, abuso de poder, fraude y soborno son algunas de las acusaciones que llevaron al primer ministro israelí, Ehud Olmert, a dimitir el 21 de septiembre de 2008. La dimisión fracturó la política interna israelí dificultando la creación de un gobierno de coalición, por lo que se disolvió la Knesset (Parlamento israelí) y se convocaron elecciones anticipadas (para el próximo 10 de febrero). Asimismo, en lo que a las relaciones con los territorios palestinos se refiere, la conferencia de paz de Annapolis (firmada en noviembre de 2007 en Maryland, Estados Unidos), en la que se marcó el objetivo de crear un Estado Palestino antes de finalizar 2008, quedó frustrada en los primeros meses del año, cuando el Gobierno israelí sellaba las fronteras de los territorios palestinos.

Los orígenes del Kadima


El primer ministro israelí, Ehud Olmert, se enfrentó a las más graves acusaciones a las que nunca ningún miembro del Gobierno israelí se había encarado antes. Hacía más de un año que la Unidad de Fraude de la Policía israelí estaba investigando al primer ministro por corrupción y tráfico de influencias. Olmert había sido interrogado a lo largo del año pero no había sido imputado. La presión por parte de los miembros de su partido, Kadima, y por los de la coalición, el ortodoxo Shass y el Partido Laborista, así como la aparición de testigos, condujeron a Olmert a la dimisión.

Al primer ministro se  le imputaba por los casos “RishonTours” y “Sobres de Dinero”. El primer caso hacía referencia a las supuestas irregularidades en solicitudes de financiación pública a distintos organismos e instituciones, que le pagaron varios viajes a él y a miembros de su familia. El segundo caso hacía referencia a las declaraciones del empresario judío estadounidense Terry Talansky, quien afirmó bajo juramento haber entregado a Olmert sobres con dinero, a lo largo de 15 años, que sumaban cerca de 150.000 dólares en efectivo, para financiar campañas electorales y lujosas vacaciones.

Las presiones se manifestaron en varios frentes. Por un lado, la popularidad del ministro cayó en picado, y con él la de su partido, el Kadima. Por otro, los partidos de la coalición amenazaron con abandonarla y llamar a elecciones anticipadas si Olmert no dimitía.
 
Una vez anunciada su retirada se celebraron elecciones internas para escoger a un nuevo líder para el Kadima. Los candidatos para suceder al Olmert eran la ministra israelí de Asuntos Exteriores, Tzipi Livni, y el ministro de Transportes, Shaul Mofaz. Finalmente, Livni ganó las primarias con un margen de poco más de un 1%.

La responsabilidad de la ministra se evidenció cuando el presidente Simón Peres instó a Livni a formar un Gobierno en 42 días, de lo contrario el Parlamento se disolvería y se convocarían elecciones en un plazo de tres meses. A las cuatro semanas de infructuosa persuasión a otros partidos fue inevitable la disolución de la Knesset (Parlamento israelí) y la convocatoria a comicios adelantados.

El primer paso de Livni era conseguir que los partidos con los que se había formado el anterior Gobierno aceptasen a la nueva líder. La anterior coalición gubernamental sumaba 64 de los 120 escaños del Parlamento israelí: 29 del Kadima, 19 laboristas, 12 del partido ultra-ortodoxo ...

Cronología año   2008


Periodismo Internacional © 2019 | Créditos
Facultat de Comunicació Blanquerna - Universitat Ramon Llull