Anuario 2009

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Francia
El declive del “efecto Sarkozy”
Ana María Moledo

el número de trabajadores del Estado, y así el gasto público.
    El ejemplo de la reforma educativa es, de alguna manera, representativo en cuanto a la dualidad que se ha vivido en Francia en el terreno político-económico durante los últimos tiempos: por un lado, los Gobiernos, de inspiración liberal, han tratado de llevar a cabo sus reformas, mientras que la ciudadanía, con sus protestas, reivindicaba un modelo más social. Uno de los puntos fuertes del discurso de Sarkozy, y el que le hizo ganar un amplio apoyo entre los votantes de derecha, era un programa liberal destinado a minimizar la implicación o intromisión del Estado en la vida pública (educación, sanidad, etcétera). Sin embargo, la crisis económica actual ha llevado a muchos Gobiernos a adoptar posturas intervencionistas y Francia no se ha quedado atrás.
    El 18 de febrero, tras reunirse con los sindicatos y la patronal, Sarkozy anunció medidas por valor de 2.600 millones de euros para hacer frente a la crisis. El Gobierno trataba de paliar los efectos del desempleo con este programa. Se creó así 'un fondo de inversión social', con dinero público, para favorecer la formación de los parados y eximirles de una parte del impuesto de la renta en 2009, por lo que casi cuatro millones de familias se ahorrarían unos 200 euros. Entre los subsidios que se recogían en este plan destacan el de 200 euros para las familias que tengan a su cargo personas que necesitan de cuidados y no pueden contratar a profesionales, y una prima de 150 euros (que se suma a los 160 que ya recibían) para las familias con más de tres hijos.
    El jefe de Estado anunciaba estas medidas mediante un discurso televisado y retransmitido por radio en el que apelaba al 'esfuerzo colectivo' para hacer frente a las consecuencias de la crisis. Esta vez, así como en la mayoría de las ocasiones, la figura del primer ministro, la persona que supuestamente debe dirigir la acción de su Gobierno, pasó desapercibida. Los atributos de Sarkozy como presidente la República y los de Fillon como primer ministro confunden a la opinión pública. Sarkozy actúa como un político en campaña: está en todas partes, quiere solucionar todos los problemas, llevarse todos los triunfos y ganarse todos los afectos. Su hiperactividad hace invisible, ya no sólo a la figura de François Fillon, primer ministro, sino a la de muchos de los miembros del equipo de Gobierno. Su omnipresencia roza incluso, a ...

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Cronología año   2009


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