Anuario 2009

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Sri Lanka
Punto final a 26 años de guerra civil
Maria de la Figuera

El 19 de mayo de este año, el Gobierno de la isla-Estado de Sri Lanka declaró la victoria sobre la organización terrorista Frente de Liberación de la Tierra Tamil (LTTE, por sus siglas en inglés) y, por lo tanto, el cese de la guerra tras 26 años de conflicto. Siete meses, desde noviembre de 2008, de lucha intensa entre el Ejército de Sri Lanka y los miembros del LTTE sirvieron de ofensiva final para que el Ejército cingalés se hiciera con el control total de los territorios tamiles, bajo control de la LTTE, y terminara con el líder de la organización, Velupillai Prabhakaran. Sin embargo, durante y después de la batalla final diferentes organizaciones internacionales pro derechos humanos denunciaron al Gobierno de Sri Lanka por cometer crímenes contra la humanidad al no permitir que civiles tamiles abandonaran la zona de combate y, tras la guerra, mantenerlos encarcelados en campos de desplazados.

Un país de contrastes económicos



Esta última ofensiva del Ejército cingalés contra los rebeldes del norte, que se saldó con la derrota definitiva del LTTE o Tigres Tamiles –que luchan por la independencia de la tierra tamil– empezó a gestarse en septiembre de 2008. Por esas fechas, el Gobierno de Sri Lanka dio por terminada la tregua pactada en 2002, tras sufrir los peores ataques de los Tigres Tamiles en seis años. A principios de noviembre de 2008, el Ejército oficial lanzó la mayor ofensiva (50.000 soldados) hecha en años contra los rebeldes tamiles. Tras tomar pequeñas ciudades al este de la península de Jaffna, el 2 de enero de 2009 las tropas cingalesas se hicieron con el control de Kilinochchi, capital “de facto” de la guerrilla tamil. Los rebeldes tenían establecido en Kilinochchi una administración paralela a Colombo, capital de Sri Lanka, con sus propios tribunales y su propio cuerpo policial. Una vez el Ejército tomó la ciudad tamil, los rebeldes se movilizaron hacia el distrito (Sri Lanka la forman 25 distritos) de Mullaitivu, hacia el sur de la ex sede tamil. Tras tres meses desde la toma de la capital tamil los rebeldes se encontraron encajonados en una franja costera de 17 kilómetros cuadrados –a diferencia de los 15.000 que habían poseído hace tres años– en la pequeña zona de Vanni, en el distrito de Mullaitivu. Junto con los rebeldes se encontraban atrapados 150.000 civiles tamiles sin posibilidad de escapar, ya que estaban cercados por el Ejército esrilanqués, que no permitía su huida por miedo a que se escapara algún miembro de los Tigres. El 20 de abril, el Gobierno de Sri Lanka dio al líder del LTTE, Velupillai Prabhakaran, 24 horas para “o bien rendirse o bien morir”. Prabhakaran y su séquito de guerrilleros no se rindieron y continuaron la lucha hasta casi un mes más, pero cada vez más asediados por las tropas cingalesas. El 17 de mayo, los rebeldes del LTTE, acorralados por el Ejército en un espacio de 1 kilómetro cuadrado, anunciaron su rendición y argumentaron que su decisión tenía como único objetivo proteger a las 150.000 civiles que aún permanecían entre los dos fuegos. Según denunciaron los rebeldes, en las últimas horas antes de su rendición 3.000 civiles tamiles habían muerto a manos del Ejército y otros 25.000 había resultado heridos sin posibilidad de atención médica. Al día siguiente de que los Tigres Tamiles silenciaran sus armas, el jefe del Ejército cingalés, Sarath Fonseka, confirmó la muerte del fundador y líder del LTTE, Velupillai Prabhakaran, y ...

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