Anuario 2009

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El conflicto agropecuario y los planes sociales pasan factura a los Kirchner
Meritxell Turó

El Partido Justicialista (PJ) recibió un duro golpe el 28 de junio de 2009: la pérdida de las elecciones legislativas. El candidato a senador Néstor Kirchner, ex presidente y marido de la presidenta Cristina Fernández, fue derrotado por el candidato de la alianza de partidos de centro-derecha Unión-PRO, Francisco de Narváez, en la provincia de Buenos Aires. Esta región, al representar el 38% del total del padrón argentino, es clave para los resultados finales, y en el resto de provincias más importantes los resultados no fueron mejores. En Córdoba, el PJ tuvo un 10,39% de los votos frente al 29,2% del principal partido de la oposición, el socialdemócrata Unión Cívica Radical (UCR), que también venció en Mendoza con el 48% frente al 18% del PJ. El Partido Justicialista tampoco logró ganar en otros estados muy poblados como Santa Fe, Tucumán o Entre Ríos. Para las elecciones presidenciales de 2011, Néstor Kirchner probablemente se disputará la candidatura justicialista con el ex presidente Eduardo Duhalte, según declararon ambos a finales de 2009. Pero el PJ lo tendría difícil para obtener otro mandato presidencial en 2011 si los resultados de los comicios legislativos de 2009 se interpretan como un sondeo para los presidenciales.

Néstor Kirchner fue presidente de la República de Argentina de 2003 a 2007, cuando le relevó su esposa, Cristina Fernández. Los comicios legislativos de 2009 estaban previstos para el 25 de octubre, pero a mediados de marzo la presidenta anunció en el Parlamento su intención de adelantarlos al 28 de julio. Probablemente el cambio de fecha fue una estrategia propuesta por Néstor Kirchner para evitar mayores efectos de la crisis económica en los resultados. Pero además de la mala situación económica, los medios argentinos apuntaron la mala gestión del conflicto del campo y de los planes sociales como causas del fracaso electoral del oficialismo.
En el 2008 se dieron los enfrentamientos más tensos entre agricultores y el Gobierno y durante 2009 continuaron. En marzo de 2008 se habían producido 500 cortes de tráfico en rutas de todo el país, en contra de la subida de impuestos de hasta el 45% en las exportaciones de soja y girasol. El girasol representa aproximadamente el 8% de los cultivos de grano en Argentina, pero la soja ocupa el 54%. La alta rentabilidad de la soja transgénica en los mercados internacionales ha llevado a muchas empresas agropecuarias a sustituir progresivamente sus cultivos de trigo, maíz, girasol o avena por la soja, mucho más lucrativa. Esta expansión de los cultivos de soja se conoce con el nombre de “sojización”. Actualmente en Argentina, el 4% de los productores de soja posee el 60% de los campos y algunos de estos terratenientes son empresas de capital principalmente extranjero (desde estadounidense, como CRESUD, hasta australiano, como LIAG) y amigos del matrimonio Kirchner.
Según el Gobierno, el objetivo del aumento de los impuestos decretado en 2008 era combatir la “sojización”. Después de un tenso 2008, el Ejecutivo intentó acercarse a los dirigentes del campo el 25 de febrero de 2009 y acordó reducciones de impuestos en algunos productos agrícolas, pero la soja quedó fuera de ellas. Dos días más tarde, el precio de la soja cayó y el 20 de marzo Cristina Fernández anunció, con la esperanza de pacificar a los colectivos del campo, que el 30% de los impuestos sobre las exportaciones de soja se reinvertirían en las administraciones de cada provincia. A finales de marzo de 2009, el Gobierno se comprometió también a desarrollar un paquete de medidas para incentivar la producción de trigo y leche, como potenciar sus exportaciones mediante la eliminación de impuestos y otorgar compensaciones económicas a quienes los ...

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