Anuario 1999

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Burundi
La represión tutsi provoca la diáspora del pueblo hutu en Burundi
Xesco Reverter

El genocidio de Ruanda de 1994 puede quedarse corto si se compara con lo que está ocurriendo en Burundi. Durante el último año del siglo, el Gobierno tutsi confinó a más de 800.000 hutus en campos de concentración para prevenir, según la versión oficial, que la milicia hutu desestabilice el país y gane la guerra que mantiene contra el presidente Pierre Buyoya desde 1993. En la práctica, se puede hablar de un auténtico exterminio étnico en Burundi, donde las dimensiones de la tragedia humana derivada del odio étnico entre tutsis y hutus toma día a día proporciones mas dramáticas.

Bujumbura, la capital burundesa, está vacía. Una auténtica diáspora del pueblo hutu ha dejado las calles desérticas; sólo los tutsis, el 18 por ciento de la población, pueden andar libremente por la ciudad; el resto, hutus y otras pequeñas etnias, están exiliados, confinados en sus casas, o recluidos en campos. Las pocas ONG y órdenes religiosas que quedan en el país, la mayoría han sido expulsadas, hablan claramente de "campos de concentración" en lugar de "campos de reagurpamiento", versión oficial, y aseguran que las condiciones de vida en estos recintos "rebasan todos los límites imaginables". Todo ello se agrava si se tiene en cuenta el testimonio de un periodista británico que ha investigado la existencia de hornos crematorios en el norte del país, donde la población hutu desaparece sin dejar rastro.

Los miles de refugiados tienen varios destinos: aparte de los campos de concentración en territorio burundés, los fugitivos hutus también se diseminan por la vecina Tanzania, la hermana Ruanda, o el caótico oeste del Congo. En este país, los refugiados, como mínimo unos 300.000, se encuentran en medio del fuego cruzado que protagonizan las tropas del presidente Laurent Kabila y los rebeldes del oeste del país, fuertamente apoyados por los ejércitos de Uganda, Ruanda y el mismo Burundi. En Ruanda, los hutus no tienen mejor suerte ya que el régimen de Paul Kagame sigue persiguiendo a los hutus que en 1996 provocaron la muerte de centenares de miles de tutsis. Finalmente, en Tanzania, los refugiados burundeses, unos 350.000, parecen más seguros ya que, como mínimo, diversas ONG trabajan en la zona y el Gobierno de Dar es Salaam no se muestra hostil. Total: más del 30 por ciento de los burundeses han huido o han sido expulsados de sus casas.

Precisamente contra el Ejecutivo tanzan,o que hasta finales de octubre lideraba el desaparecido y admirado Julius Nyerere, han impactado las críticas de Bujumbura, que acusa a Tanzania de ayudar y proteger a la guerrilla hutu que desde 1993 lucha contra el poder tutsi. En aquel año, el Frente Democrático Burundés (Frodebu), formado por hutus, ganó las primeras elecciones democráticas, pero su líder Melchior Ndadaye estuvo sólo cuatro meses en el poder hasta que un golpe de estado tutsi terminó con su vida. Una airada revuelta hutu con más de 100.000 muertos fue la respuesta que sufrieron los tutsis.

En 1994 se restableció la democracia con un gobierno de unidad nacional que se fue a ...


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